Con el fin de terminar la fase introductoria de nuestro trabajo sobre la defensa de la libertad individual, trataremos a continuación el asunto de los dos aspectos o caras de la librtad, la llamada libertad negativa, y la denominada libertad positiva. Ambas igualmente importantes y necesarias para que el individuo o grupo u organizacipon puedan ejercer de manera efectiva su libertad.
Poer libertad negativa se entiende, siguiendo el pensamiento de Isaiah Berlin, aquella forma de libertad en que el Estado restringe el uso de su poder, de tal manera que este queda limitado por un marco legal rconocido y aceptado por la sociedad. Tal restricción obedece a la voluntad de permitir que cada individuo pueda ejercer autogobierno y autodirección en su vida y su destino, siempre bajo el entendido de que las metas o fines que persiga sean licitas.
La librtad positiva, por su parte, es la "libertad para", es decir, la libertad efectiva de actuar en tal o cual sentido por parte del individuo, en basde a la razón y con un fundamento en valores morales y éticos. "El ejercicio de la libertad positiva se constituye a partir del deseo del individuo de ser, por así dcirlo, su propio dueño. Se trata de un "yo fuerte" que da identidad contra la parte irracional o pasional de uno mismo..."(Lazo, 2007, p.290)
Vistos así los dos aspectos de la libertad, la libertad negativa o pasiva, la "libertad de" implica necesariamente la "libertad para" o romántica, según el propio Berlin. Primero ha de existir ese marco legal y moral que haga posible la acción positiva; después deb existir esa acción efectiva en el mundo que lo transforma de acuerdo al interés de la persona o grupo, sino el marco legal carece de sentido y razón de existencia.
Al Estado le corresponde la protección del individuo y sus oportunidades de vida, sus "life chances" como dice R. Dahrendorf, de cualquier limitación arbitraria e irracional; al individuo corresponde ejercer su libertad para alcanzar sus propositos, llevar a cabo sus proyectos, alcanzar sus metas, y a la vez, luchar porque se cambien las condiciones económicas, políticas, sociales y culturales para que se amplien las oportunidades de vida para cada vez más individuos; que cada vez cuenten con más y mejores oportunidades de autorrealización y desarrollo. De hecho,creemos aquí, que si bien al Estado le corresponde más bien la parte del liberalismo negativo o pasivo, no por ello deja de tener la responsabilidad de propiciar, con los medios a su alcance, la existencia de condiciones apropiadas para el ejercicio de la libertad positiva. De igual maera, la responsabilidad del individuo no se limita al ejercicio de la libertad positiva y el logro de metas y fines pariculares, sino que como ciudadano, tiene que actuar politicamente en la defensa de ese orden que le permite a él el ejercicio de su libertad y buscar que los "chances" a los que aludía Dahrendorf, existan para un mayor número de personas. En este sentido, una actitud egoísta y mesquina no cabe en un verdadero liberal.
Un último aspecto a considerar es que el ejercicio de la librtad positiva implica necesariamente que los individuos cuenten con las capacidades físicas y mentales necesarias para el ejercicio práctico de la libertad, y los conocimientos, habilidades y medios para poder ejercerla de manera efectiva y práctica; es decir, para poder autorrealizarse plenamente. Una postura liberal no puede estar a favor del statu quo que dificulte o impida tal autorrealización, ni de que las aspiraciones y derechos a la libertad se queden en un plano meramente teórico o ideal; la lucha liberal es por la libertad individual real y efectiva, por su ampliación y generalización.
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