Una vez Jesuscristo le dijo a los apostoles y seguidores que quien ponìa la mano en el arado y miraba hacia atràs no era apto para el reino de Dios. Aplicada esta idea a la polìtica, podrìamos interpretarla de la siguiente manera: quièn quiere avanzar y progresar en la democracia y en lograr mayor bienestar y libertad pero mira hacia atràs, hacia el regìmen unipartidista o bipartidista, hacia las viejas y corruptas pràcticas que datan de hace ya casì 80 años; hacia el conservadurismo o neoconservadurismo; hacia el autoritarismo y la verticalidad, no es apto para esa democracia, esa justicia y esa libertad; dicho de otra forma, para ser autònomo y autogobernarse, para ejercer la propia y particular iniciativa, para crecer y desarrollarse.
Cuando llegó el ex-presidente Fox a la presidencia de la Repùblica de los Estados Unidos Mexicanos, el pueblo tuvo muchas esperanzas en que las cosas habrìan de cambiar en la nación para bien, pero bastaron sólo tres años de aquèl sexenio para no olvidar, para darnos cuenta que muchos de ls anhelos y esperanzas puestos en aquél nuevo gobierno, primero ejercido por un candidato y partido de oposición , se verìan frustradas, entre otras cosas, por ser un gobierno de ideologìa conservadora y, por lo tanto, opuesto al cambio (a las que habrìa que sumar ineficiencias, indolencia, corrupción ya hoy de todos conocidas). En el año 2006, los mexicanos repetirìan el error y llevarìan de nuevo a un candidato del conservador partido Ación Nacional en unas elecciones que siguen siendo altamente cuestionadas.
A sólo unos meses de las elecciones intermedias del 2009, las encuesta hechas por diferentes medios de comunicación, señalan con claridad la posibilidad que el anterior partido en el poder, el Partido Revolucionario Institucional, regrese al poder, ganando posiblemente la mayorìa de los puestos en la Càmara de Diputados, la de Senadores y muchas presidencias municipales, asì como algunas gubernaturas. Si a si suceden las cosas, nos encontraremos ante un doble retroceso: el mantenimiento de PAN y la cesión de una porción grande de poder al PRI. Si como las encuestas hacen suponer ambos partidos acaparan la mayorìa de la curules, gubernaturas y presidencias quedan en manos de esos partidos, ciertamente quedarìa màs que clara la tendencia conservadora del electorado mexicano y, entonces la pregunta que nos hacemos es: ¿còmo caminar hacia adelante, hacia una mayor justicia y equidad, hacia una mayor libertad individual y colectiva, hacia una mayor democracia paricipativa e incluyente, hacia un mejor repartimiento de la riqueza, hacia màs y mejores empleos y salarios; hacia mayor seguridad social y pública; hacia mayores y mejores niveles de vida y bienestar, cuando votamos por quienes se oponen abierta o veladamente a que logremos esos fines? Tremenda contradicciòn a la que se enfrentarà el electorado mexicano, que se ve agravada por la inexistencia de uno o varios partidos de izquierda preogresista que representen adecuadamente esos ideales progresistas de muy amplias capas de la población, hoy sumidas en el desencanto, la deseperación y la deseperanza, fuertemente agravadas por la crisis mundial que nos golpea duramente. Hoy hay que reconocer que los partidos de izquierda no representan màs que una fracción minoritaria de la población, asì como los intereses de pequeños y marginales grupos en el mejor de los casos; en el peor, sólo representan sus limitados intereses mesquinos mucho màs vinculados con la idea de hacer del partido un negocio particular a costas del erario público, y no una organización polìtica represententate de los intereses de la ciudadanìa.
Difìcil situación para el electorado, muy entendible su desconcierto y perplejidad, por ello, también, muy esperable su falta de participación en el ya cercano proceso electoral.
Tags: Elecciones, partidos, candidatos, retroceso, conservadurismo, contradicción