Después del primer encuentro entre el entonces presidente electo de los Estados Unidos, el Sr. Barak Obama, y el presidente mexicano, Lic. Felipr Cladròn, las relaciones diplomáticas entre ambas nacionales se han venido deteriorado notablemente, a un ritmo muy acelerado, cuando, justamente se esperaba lo contrario. La causas de dicho deterioro son múltiples: el problema de los inmigrantes, el desempleo creciente en la nación norteamericana (que ha obligado a muchos mexicanos en retornar a casa), el tráfico de armas de Estados Unidos hacia Mèxico, la exportación de México de dorgas y organizaciones delictivas relacionadas con el narcotráfico hacia aquél paìs, el artículo de la revista Forbes sobre los ricos más ricos del mundo que incluye al Chapo Guzmán, y el problema del tránsito de vehículos de carga transfronterizo, (ver:
http://pedrosotom.blogdiario.com el "omnibus Amarillo" para más detalles sobre éste último asunto), por solo citar los más comentados en lo medios de comunicación y por la opinión pública en ambos paìses. Conforme han venido pasando los días el lenguaje se ha vuelto más agresivo y las acusaciones más duras. De ambos lados de la frontera se señalan los errores y deficiencias del vecino, asì como la corrupción prevaleciente, poco se habla de lo que sí se hace bien. Y si bien hay que tratar de decir las cosas como son, en su justa dimensión y en el contexto que se corresponde, poco o nada ayuda a la solución de los problemas compartidos, la actitud agresiva y descalificadora venga de quien venga. Es por ello, que el presidente Obama manifestò la decisión de viajar a nuestro país en los próximos días, para conversar con el presidente Calderón y encontrar vìas de entendimiento y acuerdos que permitan soluciónar los problemas que ambas naciones enfrentan. Sin duda, si el preidente Obama viene con la intención de establecer puentes de entendimiento y construir acuerdos que beneficien a ambas partes, su visita será bienvenida; tales puentes y acuerdos, no sólo son necesarios entre ambas naciones, sino que dadas las circunstancias que vivimos actualmente a nivel mundial, y dada la inevitable vecindad que nos une, y un destino, también en gran parte común que nos vincula históricamente. son urgentes y prioritarias. Se quiera o no aceptar, el presente y el futuro de ambos paìses está estrecha e inevitablemente relacionado. Y si bien el bien de uno no es automaticamente el bien del otro, si es factible pensar que entre ambas naciones (no sin diferencias, difiicultades y problemas, lo sabemos), puedan construir responsable y respetuosamente, en lo que nos es común, un futuro mejor para ambas partes.
Asì pues. como ciudadano mexicano, espero que de ambas partes prevalezca el buen ánimo y el espíritu de colaboración,pués los problemas comunes que tenemos, dada su gravedad, asì lo exigen y demandan.
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