En nuetro artículo anterior nos referìamos a las campañas negativas, "negras" o de "lodo" y los efectos negativos que a mediano o largo plazo tendràn para quienes las ponen en práctica. Ellas no son sino una de las tantas formas en que se expresa publicamente la actitud del mexicano ante la politica y la vida. También, a nuestro pacerecer, una de las causas por las que el paìs no sale del subdesarrollo económico, político y sociocultural. En efecto, se trata de toda una actitud y su correspondiente forma de comportamiento, fundamentada en la mentira, el engaño, las verdades a medias, el ocultamiento premeditado de información, la exageración, la descalificación, el insulto, etc. con la que se enfrenta la realidad cotidiana, en prácticamente todos los aspectos de la misma. Porque como bien dice la sabiduría popular, "el que no tranza no avanza", y para lograr algo importante (o supuestamente importante) en la vida, el mexicano cree que es necesario pasar por encima de los demás si así lo requiriese la situación, sin importar si se trata de un familiar, compañero de trabajo o de partido, el empleador o los subalternos. total, amistades van y vienen. El fin sí justifica los medios dirá alguno. Esta actitud ha hecho mucho daño a México, a debilitado sus cimientos y estructura; ha creado desconfianza, temor, inseguridad, parálisis moral, desencanto y apatía. ¿Qué paìs puede construirse sobre semejantes bases? ¿Qué sociedad puede crearse y reproducirse con tales fundamentos? Desafortunadamente a lo anterior hay que sumarle la erronea creencia nacional de que la buena voluntad, la buena fe, la honestidad, la rectitud, la confianza, son manifestaciones de estupidez y debilidad, pese a que las iglesias cristianas se empeñan en predicarlas semana a semana el el púlpito o la escuela. El paìs "siempre fiel" no parece en realidad ceer en esos valores más que de dientes para afuera. Entonces la pregunta soble la viablilidad de Mèxico como Estado-nación no encuentra respuesta satisfactoria si se continua con esas actitudes y comportamientos negativos antisociales y antipersonales. No hay sociedad que se pueda construir, mantener y reproducir en esos términos, pero el mexicano no quiere verlo ni entenderlo. La ganancia inmediata, de corto plazo, por magra que sea, por dolorosa que resulte conseguirla, por más que a la larga produzca más mal que bien, es mucho mejor que pensar a alrgo plazo, el egoísmo es preferible a la solidaridad, y mi bien està muy por encima del del prójimo, asì sea mi esposa e hijos.
México está por cumplir 200 años de vida independiente y 100 de haber pasado por una sangrienta revolución; durante este periódo otros países como Alemania o Japón por ejemplo, se han levantado de la derrota en dos guerras mundiales y son hoy junto con Estados Unidos, las principales potencias econòmicas del planeta, mientas que nuestro querido Mèxico sigue siendo lo que eufemisticamente se llama "país en vías de desarrollo" o "nación emergente". Ciertamente hacen falta muchas cosas para salir de un avez por todas de esta situación de subdesarrollo y dependencia, pero en verdad es necesario un cambio de actitudes y comportamientos acompañados por una nueva moral individual y social que generen buena fe, credibilidad, confianza, solidaridad, trabajo conjunto y continuado; no basta la ciencia y la tecnología, ni el arte o la religión por searado; se necesita del esfuerzo conjunto y solidario de hombres libres, criticos, creativos, propositivos y actuantes tanto de manera individual como grupal o colectiva. Hoy frente a un nuevo proceso electoral ya en puerta, es un buen momento para pensar el México que soñamos y queremos tener, y para elegir a quienes pueden dirigir el país en la dirección deseada. Pero dpende de nosotros como ciudadanos. Las verdad las eleciones no lo resolverán todo ni de inmediato, pero son un paso más en la contrucción del México futuro. ¿Qué México queremos? ¿Lo sabe usted?
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