martes, 05 de mayo de 2009
El dìa de hoy, 5 de mayo, se anunció por parte de las autoridades sanitarias federales y locales que la epidemia habìa entrado en una fase de disminución, debido a que ya no habìa habido nuevas muertes y el número de casos que se presentaban en los hospitales y centros de tención estaba disminuyendo paulatinamente. Por tales motivos, las autoridades presentaron un plan de retorno a la normalidad. Mañana por la mañana muchas empresas reabrirán sus puertas y muchos servicios públicos y privados volverán a funcionar de nuevo. Los jovenes regresarán a clase el jueves y los niños hasta el siguiente lunes. Sinembargo  muchas cosas habrán cambiado o deberán hacerlo a la brevedad posible a partid de las enseñanzas que nos ha dejado esta epidemia de la nueva gripe.
Una primera y terrible lección a aprender es el reconocimiento que tenemos que hacer de la debilidad de la especie humana, una de cuyas manifestaciones màs preocupantes es la facilidad con que se deja dominar por el miedo y llega hasta el pánico. Y como el miedo puede derivar en xenofobia, en racismo, en odio, en violencia y en desquite contar quienes no tienen culpa alguna y son más víctimas que victimarios.
Otra no menos dura lección es la falta de educación cívica y sanitaria; ambas quedaron demostradas  en la gran cantidad de gente que hizo caso omiso de las medidas recomendadas por las autoridades gubernamentales y sanitrias; ya por incredulidad, o porque se sentía engañada, o por soberbia o sencillamente por capricho y necedad.
En tercer lugar, el valor tan alto que la población da al chisme y el rumor infundados en vez de a la ciencia y la tecnología. Se le cree al vecino o a la comadre pero no al hombre de ciencia. Cuando los primeros adquieren primacía sobre los segundos se vuelve realmente difícil persuadir y convencer a la ciudadanìa de que siga los lineamientos y direcciones de la ciencia por comprobada y verdadera que sea ésta.
En cuarto sitio, hay que reconocer el peso de la pobreza sobre la población y no me refiero a pobreza económica y material, lo cual ya sería suficiente, sino a la pobreza cultural, educativa y moral que gravita sobre los habitantes del paìs. Se requiere de una política que enfrente desde varios frentes simultáneos este mal.
En quinta posición, destacaría el error de no invertir en ciencia y tecnología, lo que tuvo por consecuencia el no tener en el país los elementos necesarios en ciencia y tecnologìa para afrontar la epidemia de esta nuevo virus. A ello se suma la creciente dependencia del exterior en ese sentido y la fuga de capitales para tratar de compensar la ausencia de un trabajo científico más intenso y productivo.Ni que decir de la fuga de talentos ya endémica en el paìs. Se necesita prioritariamente una inversión creciente en desarrollo científico tecnológico y en difusión masiva de lo logros que en ese sentido se logren. Hay que desarrollar tanto ciencia como tecnología hasta logra la autosuficiencia en estos sectores.
En sexto y último lugar, queda el problema de la concepción liberal clásica neoliberal que han abogado històricamente por un Estado mínimo desde una perspectiva parcial y unilateral económica, a todas vistas equívoca e insuficiente. Equívoca porque es incapaz de distinguir entre Estado y gobierno y porque desde una soberbia sin límite, totalmente anticientífica pretende adecuar la realidad a la teoría, teoría que por ser eso, no es, en el mejor de los casos, sino un esbozo simplista de la realidad economica real y objetiva. La teoría es la que debe adecuarse a la realidad. Insuficiente porque no da cuenta de que otros elementos, polìticos, sociales y culturales también afectan la cuestión económica a veces determinantemente. Insuficiente también porque como la realidad contemporánea lo ha demostrado incuestionablemente, el principio del "estado mínimo" no ha hecho sino debilitar la capacidad del mismo para reaccionar frente a crisis económicas como la que hoy sufre el mundo o a pandemias como la que estamos padeciendo en México. Si bien estamos de acuerdo en que exista la máxima libertad posibe para el individuo, hoy, no se puede sostener sino con un criterio estrecho y miope, que el Estado se abstenga de participar en la vida económica y renuncie a prestar los servicios públicos que le correponde en aras del bien común, para dejarlos en manos de particulares. La crisis económica mundial y la pandemia de la nueva gripe nos enseñan la necesidad de que exista un Estado fuerte y vigoroso capaz de actuar y de incidir en la vida social, sin que ello signifique limitar o prohibir la libertad individual y la iniciativa personal o colectiva.

Tags: enseñanzas, lecciones, ciencia, tecnoloía, chisme, rumor, pobreza

Publicado por pedro_aureo @ 19:28
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