La defensa de la libertad individual contra el Estado o la religión omniabarcantes, es la confrontación entre relativismo y absolutismo. Cuando se defiende la libertad de los individuos y se acepta su unicidad, su irrepetibilidad, su singularidad; cuando se les concede la libertad de pensamiento, opinón expresión y acción, se cae en el terreno de la relatividad y se tiene que reconocer el hecho evidente de que cada individuo piense y actue diferente aun frente a estiñulos o situaciones actuales. Entonces, no es posible ni deseable la existencia de teorías, paradigmas, ideologías, que se consideren portadoras y dueñas de la verdad, ni que dichas verdad sea considerada como absoluta y única. Una posición liberal considera, como bien lo señaló Joh Stuart Mill en su ensayo sobre la libertad, que nadie puede considerar que tiene la verdad completa asì como tampoco nadie puede estar totalmente equivocado. La hecho tangible es que cada quien puede tener trozos o partes de la verdad y que es sólo mediante el diálogo, las relaciones sociales, el intercambio de ideas, la confrontación y la reflexión, que se puede aumentar la "cantidad" de verdad que uno posee. Con los absolutismos del signo o tipo que sea no se puede dialogar ni reflexionar, se entra en el terreno de los misterios, de lo incomprensible, de lo que no se puede aprehender. Quienes defenemos la libertad individual aceptamos la realtividad de todas las cosas y que, aunque no lo percibamos a través de los sentidos, el mundo cambia y se transforma a cada momento, por eso, a lo más que podemos llegar es a plantearnos lo que en ciencias sociales se llaman verdades estadísticas o probabilísticas; verdades que son relativas en el tiempo y en el espacio. Verdades que adquieren el estátus de verdad adscritas a un sitio, a un grupo o colectividad, a una situación política, económica y cultural y a una fecha en el calendario. Y es por tales caracterìsticas que la verdad hay que salir a buscarla en la calle, entre los hombres y mujeres, en los libros de historia, ciencias sociales o duras (física, química, biolog-ia, matemáticas, etc.) en el arte y las humanidades y, claro está, en el internet.
Y por cierto que la veradad es una mujer difícil de conquistar, atrayente, seductora, fascinante, coqueta, pero también evasiva, escurridiza y astuta que sabe vender caro su saber. Cuando un grupo, colectividad o persona se erige como poseedora de la verdad verdad, entonces lo que realmente sucede es que la verdad se ha marchado por la puerta de atrás tomada de la mano de su amiga la libertad.
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