jueves, 21 de mayo de 2009

"Como voy a creer/dijo el fulano
que el mundo se quedó sin utopías"
Mario Benedetti


El domingo pasado murió Mario Benedetti, uruguayo por nacimiento, pero latinoamericano de espíritu; se le calificó como "el uruguayo combativo", "latinoamericano del sigloXX", como "uruguayo del mundo";  escritor, novelista, dramaturgo, poeta, cuentista, nos deja un importante legado, a todos nosotros que hablamos la lengua castellana. Un legado que trasciende el mundo literario y que abarca también lo político, social y cultural en toda su amplitud. Sí, porque aun desde el exilio a que fue obligado (que lo llevó a Cuba, Perú y España), Mario Benedetti nunca olvido sus raíces uruguayas y se sintió comprometido con su sociedad y con su pueblo. Porque a través de sus obras, se hizo eco de la angustia, la desesperanza y  el dolor de amplios sectores de la sociedad de su país y de América latina, que fueron avasallados por las dictaduras militares, la pobreza, la marginación y la opresión.  Mario Benedetti pensó nuestra América poniendo más énfasis en las diferencias que privan entre los distintos paises que la conforman, que en lo que de comun hay entre todas las naciones, hizo notar, y no sin razón, que igualarnos como tabla raza es ver a América de una manera simplista e inocente y hasta cierto punto nostálgica, si recordamos el pensamiento de Simón Bolivar y otros muchos más, que pensaban a la latinoamérica como una sola identidad y hasta como una sola nación. Mario Benedetti, en ese sentido, se pronució más bie en el sentido de conformar una especie de federación en donde la unión estuviera fincada en las diferencias existentes entre cada pueblo. Sin duda un camino más difícil pero también más realista y viable. Porque si bien compartimos la herencia hispánica y tenemos un destino común determinado por la geografía, hay ciertamente hoy, diferencias insoslayables, que no sería prudente ni sabio tratar de eliminar. Como creo que sugiere él, más bien hay que tratar de unir en la diversidad; unir, respetando diferencias y buscando lo que nos es común, lo que podemos usar como base para el entendimiento y la convivencia pacífica, para construir un futuro mejor para cada uno de los pueblos de nuestra querida América.
Hoy, América está aun en tiempo de diseñar y contruir su propia utopía, y como Mario Benedetti, quien esto escribe, no puede concebir que el mundo, especialmente nuestro continente se haya quedado sin utopías, en la desesperanza y la tristeza. Por eso pienso que uno de los mejores homenajes que le podemos hacer, en este su continente, es trabajar incansablemente en la reconstrucción de la esperanza y de la alegría, en el aprendizaje de las duras lecciones que nos han dado  los golpes de estado y las dictaduras, o los desastres naturales; en la edificación de una utopía que nos permita avanzar en un camino que evite el suicidio a que él se refirió, si seguíamos camindo por el camino del capitalismo salvaje y descarnado. Yo no estoy seguro que el socialismo sea la solución a nuestros problemas, pero el capitalismo neoliberal tampoco lo es, por eso, en estima a Mario Benedetti, a su obra, a sus preocupaciones, debemos trabajar por delinear esa nueva utopía, ese nuevo proyecto de y para nuestra América.   


Tags: Amèrica, utopía, esperanza, proyecto

Publicado por pedro_aureo @ 15:24
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