martes, 26 de mayo de 2009
El día de ayer, la periodista y comunicadora Denise Maerker escribió en su columna "Atando cabos" que publica en el periódico El Universal de la ciudad de México, que no podía ir a dejar de votar en las próximas elecciones del 5 de julio del presente año. Y escribió para justificar su posición: "Por eso he decidido votar por el candidato a diputado federal que se comprometa públicamente a votar a favor de ciertas medidas que según la opinión compartida de muchos especialistas son esenciales para mejorar nuestra democracia." No me voy a referir a todas y cada una de las medidas que señaló en su artículo Denise Maerker, sino sólamente a la primera: "Votar a favor de la reelección inmediata de legisladores (con el objeto de premiar o castigar a un diputado según sus desempeño)."  A primera vista uno no podría dejar de estar de acuerdo con tal medida, suena lógica y con sentido común. Pero si analizamos la propuesta de la Sra. Maerker con datalle y en el marco de nuestra historia política, la medida resulta del todo inadecuada. Baste recordar que la Revolución Mexicana cuyo postulado inicial "Sufragio efectivo no reelección" sostenido por Don Fracisco I. Madero, acabó costando alrededor de un millón de vidas. Sí, el pueblo mexicano ha pagado a un costo muy elevado en vidas, en sangre derramada, el principio democrático básico de la no reelección. Por ello, por respeto y honra a su memoria, es inadmisible que autoridad alguna de cualquiera de los tres poderes o los tres niveles de gobierno pueda reelegirse. No se debe olvidar que la perversa tentación de la reelección ha estado presente siempre en la mente de los políticos mexicanos. Fueron carlos Salinas de Gortari, el señor Vicente Fox y el Sr. Zapata Loredo, en su interinato como gobernador de San Luis Potosí, quienes le apostaron a intentar reelegirse, muy afortunadamente sin éxito. No es pues conveniente dada la historia de este país, que se permita la reelección de gobernantes (presidentes de la República o municipales, gobernadores), legisladores, ministros y jueces del poder judicial. No hay que olvidar las lecciones de la historia, hay que aprender de ella par no repetir los mismos o nuevos errores. Sería imperdonable para la nación volver a caer en el error de permitir la reelección. Es mejor avanzar en el camino de hacer a los gobernantes legisladores e impartidores de justicia un estrecha vigilancia sobre el cumplimiento de sus funciones y deberes. Si se les quiere premiar, habrá otros puestos de elección popular a los que puedan aspirar legitimamente y ganarlos por la vía del voto (lo cual de hecho sucede ya). Hay que luchar complementariamente en educar políticamente a la ciudadanía, interesarla en los asuntos públicos, motivarla en participar en procesos electorales y en la colaboración activa en las acciones de interés social. Así si se puede avanzar en la democratización del Estado y la sociedad. Punto y aparte, también habría que revisar la duración de los periódos en que los ganadores de las elecciones ejerzan el poder en la administración pública, la legislación o la ejecución de la justicia. Y no menos importante, perfeccionar los mecanismos de rendición de cuentas y transparencia en el ejercico de la función pública. Todos estos asuntos están en espera de atención y resolución lo más expedita posible.   

Tags: democracia, votación, reelección, historia, educar

Publicado por pedro_aureo @ 11:54
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