lunes, 01 de junio de 2009
"Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra."
José Martí


Conforme transcurre el tiempo más convencido estoy de unirme a la corriente de pensamiento que reivindica la necesidad de un pensamiento reflexivo y crítico sobre "Nuestra América" como diría José Marí, el gran pensador, intelectual, político y revolucionario cubano. Pero es necesario que ese pensamiento sea también original, creativo y, no menos importante, propositivo y llevable a la práctica, es decir, útil. Es la corriente de pensamiento que vincula a José Martí, con Guillermo Bonfil Batalla, Nestor Gracía Canclini, Mario Benedetti o Eduardo Galeano, entre otros muchos más, cuyos nombres sencillamente no cabrían en este breve espacio, pero a quienes reonocemos y valoramos. Ese pensamiento debe en primer lugar enfocado a un conocimiento profundo de nosotros mismos, como pueblos y culturas; a identificar similitudes y diferencias. Para a partir de de ahí, iniciar la construcción de pueblos y naciones más prósperas, capaces de convivir, intercambiar  y beneficiarse mutuamente. Tal vez el sueño de constituir una sola nación americana sea exagerado y poco realista, pero si nos parece bastante asequible la posibilidad de formar una federación de naciones que conociendose a sí mismas, reconociendo lazos comunes e historias diferentes, coincidencias y diferencias,  sean capaces, como ya dijimos de una coexistencia armónica dentro de los realmente posible. Ejemplos de esa convivencia tenemos muchos, a pesar de que las circunstancias no siempre la favorecen; conflictos los ha ha habido en gran catidad y con mucha crueldad, no siempre justificables y explicables, pero lo que hoy hemos de privilegiar es esa posibilidad de cohabitar, avenirse y entenderse. Hay pues un doble trabjo por hacer, el conocimiento de si mismos, de cada nación hacia adentro, con sus particularidades y especificidades; simultáneamente hay que laborar en el conocimiento de nuestra América, y de todo lo que eso siginifica en términos de identidad común y diferencias particulares, de posibilidades y de limitaciones, de lo deseable y de los posible. Pero hay que hacerlo de manera desprejuiciada, objetivamente, sin vendajes en los ojos, sin miedos, con la intención de ver claramente tanto lo bueno como lo malo, lo agradable y lo desagradable, lo aceptable y lo inaceptable. También hay que mirar y pensar hacia el furturo, prospectivamente, a mediano y largo plazos, ya que hay sin duda un futuro tanto común como particular por construir a lo largo y ancho del continente y todos estamos llamados a colaborar, con lo mejor de nosotros, como individuos, grupos, comunidades o naciones.
Y no hay que olvidar que además de mexicanos, peruanos, cubanos, chilenos, brasileños, nicaragüenses o uruguayos, perdón por no mencionarlos a todos, pero que nadie se sienta excluido, somos todos americanos y Amérrica es, ya lo dijo José Martí, NUESTRA AMERICA.
Hagamos con nuestra inteligencia e imaginación las trincheras de ideas que nos fortlezcan y nos den sentido de identidad como americanos; ideas razondas que han pasado el filtro de la crítica y la experiencia, ideas que por lo tanto sirven para crear una vida mejor para nuestra generación y todas las que le sigan adelante. Para cada paìs, para cada región, ciudad o poblado. Pensemos a América desde los americanos que la conformamos y desde las trincheras de ideas resultantes edifiquemos la América que deseamos.

Tags: América, americanos, trincheras, ideas, pensar, construir, edificar

Publicado por Desconocido @ 13:45
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