lunes, 15 de junio de 2009
La situación de la nación es critica. No sólo está en juego la elección de diputados federales y locales, asambleístas, algunos gobernadores, presidentes municipales, cabildos, asambleístas y delegados. Es mucho más. De resultar ciertas las preocupantes predicciones que han hecho los analistas políticos y encuestadores, el 6 de julio estaremos afrontando una crisis de fondo que pondrá en entredicho la legitimidad de nuestro sistema político- y me atrevo a decir, la viabilidad de Estado mexicano. De cumplirse los negativos vaticinios no habrán de quedar sino dos caminos: el de la simulación y el fingimiento o el más difícil, quees el de reconocer y afrontar los graves problemas en que estamos. Si seguimos el primero, si la clase política sigue ignorando las necesidades y demandas de la ciudadanía, y si esta última sigue rechazando a la política y los políticos sin asumir su responsabilidad como ciudadanos, seguiremos caminando por la ancha vía de la descomposición política, económica y social y no encontraremos a fina de cuentas sino el caos y la anarquía y sus contrapartes, la dictadura, el aautoritarismo y la violencia impune y abusiva. Si por el contrario, optamos por reconocer la responsabilidadque nos corresponde  como miembros de la clase política o la sociedad civil, según el caso, tal vez todavìa estemos tiempo de encontrar una salida, pacífica, democrática e incluyente para nuestros problemas y dificultades. Las cosas se han deteriorado a tal grado que resulta difícil imaginar que la clase política y la sociedad civil se sienten a la mesa de diálogo y concertación; pero si se quiere rescatar a la nación sin tener que pasar por las amargas experiencias de un golpe de Estado, una dictadura o en el mejor de los casos por un régimen autoritario y violento, no queda sino establecer canales de comunicación, abiertos, democráticos, constructivos y propositivos. La tercera alternativa es la revolución, con sus caudal de violencia, destrucción, injusticias, abusos, muerte y degradación humana, en la que de entrada todos perdemos. Las alternativas etán ya planteadas, reponsablemente tenemos que elegir lo que queremos; más de lo mismo, que no es sino que las cosas se sigan o o; avanzar hacia el progreso, el bienestar y mejores niveles de vida. Ni la clase política ni la ciudadanía pueden seguir ignorandose y rechasandose.  Hay que avanzar en recuperar la nación la paz, la conocordia, la sana y equilibrada convivencia; la política como elemento privilegiado de diálogo, negociación y acuerdo; la economía como fuente de prosperidad, de progreso y de reparto equitativo de la riqueza; la cultura como fundamento de la vida social y la convivencia armónica, la democtacia como forma de vida a la vez incluyente e igualitaria y a la vez capaz de distinguir positivamente diferencias.

Tags: Crisis, elecciones, legitimidad, dictadura, autoritarismo, revolución, política

Publicado por pedro_aureo @ 15:14
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