martes, 16 de junio de 2009
"Mientras menos sean los electores, más facil es corremperlos."
Ignacio Ramírez, El Nigromante


Gran razón tiene Don Ignacio Altamirano, El Nigromante, entre menos sean los electores que van a votar  más fácil es corremperlos con cualquier cosa, máxime en un país donde el reparto de la riqueza es tan injusto. En esas condiciones ha bastado con gorras, camisetas, tortas, electrodomésticos o ecrituras de un departamento de interés social, para ganarse el voto de la gente. Por ello es urgente promover que la gente acuda a las urnas ya sea por votar por algún candidato o si así lo prefiere, para anular el voto. Lo peor que puede hacerse es persuadirlos de quedarse en su casa o irse a divertir por ahí, rehuyendo sus responsabilidad ciudadana que es tanto un derecho como una obligación polìtica y ética. Y ciertamente hay quién lo está haciendo. No ir a votar no es una demostración de protesta válida, es en realidad,  una manera de avalar la irresponsabillidad y la corrupción de la clase política, dejandoles además las manos libres para que sigan abusando desde sus curules y puestos políticos. Así pués en principio hay que ir a votar libre y voluntariamente, con  la conciencia de lo que se va a hacer en la urna. Después, elegidos los representantes populares hay que exigirles que efectivamente sean eso, representantes populares que hacen no su voluntad, sino aquello que se  les ha ordenado a través del voto, recuérdese que son mandatarios, no mandantes. Y ello implica, en estos momentos de nuestra historia, exigirles que establezcan el principio electoral de mayoría absoluta y los mecanismos y procedimientos para una efectiva rendición periódica de cuentas,  para su evaluación y para su remoción y enjuiciamiento político o penal en caso necesario. Pero para que esto pueda suceder, como ciudadanos, no hay que dejar de supervisar su desempeño. Si han hecho lo que han querido ha sido en gran parte debido a que después de elegidos, como ciudadanía, no los hemos vigilado atentamente. No sólo les hemos dado voto de confianza sino patente de impunidad. Y esa sí que es nuestra responsabilidad política y ética. No debemos dejar que se olviden del pueblo y la mejor manera para que eso no suceda, es estar siempre prsentes de laguna forma, exigiéndoles el cumplimiento de aquello por lo que se les eligió. Hay que ir a votar para exigir, no se puede en una democracia hacer una u otra cosa, sino ambas, ya que forman parte de la vida democrática. Unos pocos electores pueden ser corrompidos muchos, cientos, miles, millones, no. Ya es hora que como ciudadanos asumamos la responsabilidad política nos correponde, el no haberlo hecho antes, nos tiene al borde del precipicio.

Tags: legislaciones, elecciones, responsabilidad ciudadana, confianza, impunidad

Publicado por pedro_aureo @ 15:32
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