Los resultados de la contienda electoral del pasado 5 de julio son contundentes, el electorado manifestò en las urnas su descontento respecto a la gestión panista al frente de la República. Es por tanto, el momento en que el PAN haga un serio ejrecicio de reflexión y autocritica respecto al trabajo de los nueve años en que se encaramó en el poder. Es tiempo de tomar decisiones y hacer deslindes para redefinir posiciones y estartegias, de cara las leecciones presidenciales que están en puerta. El PAN tiene que decidir si continua con el proyecto neoliberal y tecnócrata que heredó y ha compartido con el PRI y la tecnocracia mexicana, o retoma su ideología política social cristiana. Tiene que optar por una de esas dos posiciones. No puede continuar en esa situación ambivalente que no ha hecho sino desgarrar las entrañas de ese instituto político y ha dificultado el quehacer bubernamental. La perdida de tantas diputaciones, y de las gubernaturas de Nuevo León, Querétaro y San Luis Potosí, son clara señal del descontento y decepción de la ciudadanía, y una advertencia de que el PAN debe redefinir su proyecto y estrategias, si aspira a ganar la presidencia en las elecciones que se darán entro de tres años.
Igualmente es un aviso de que la gente está descontenta con el hecho de que el PAN haya caído en los mismos vicios y corruptelas de sus antecesores y lo haya logrado en tan sólo nueve años. Aunque lo más grave sea, tal vez, darse cuenta del que el blanquíazul ha desaprovechado la oportunidad històrica que la ciudadanía le ofreció y le puso en bandeja de plata, para avanzar en la democratización de la país, en hacer de Mèxico un país más justo, equitativo, más respetuoso de la dignidad, los derechos y las garantías de los individuos.
El gobierno panista, hay que decirlo claro y fuerte, ha dado como resultado estancamiento y retrocesos en muchas cosas en las que el país, mal que bien había avanzado. Su conservadurismo y su cercanìa al clero han obstaculizado y obstruído avances que el país requiere urgentemente para permitir una vida más plena y satisfacoria a los mexicanos, tanto en lo político, lo económico y sociocultural. Sus acciones políticas han refrendado una concepción del mexicano como un ser en estado de permanente infantilismo, o peor aun, subdesarrollo mental y cultural que lo incapacita para un pensar y actuar adulto y maduro. Anclados en una posición ultraconservadora no han hecho sino salvaguardar los privilegios y canonjías de un pequeño y selecto círculo de mexicanos detentadores del poder político y religioso, y la riqueza económica, bajo la absurda creencia de que algún día a esa élite se le ablandará el corazón y concederán graciosamente su favor a una mayoría hambrienta y sedienta de alimento, pero también de justicia y equidad, de salud, educación y seguridad pública, así como de empleo y oportunidades de desrrollo personal y colectivo. Mayoría a la cual no hay que concederle ningún favor especial, sino reconocerle sus derechos legales y naturales y darles la oportunidad de ejercerlos en la vida práctica, en el terreno de los hechos. El PAN tiene aun tiempo para virar el rumbo, pero ha de redefinirse primero, para a continuación poder ofrecerle a la nación un proyecto político económico y social que posibilite una mejora sustantiva de los niveles y calidad de vida para la mayoría de la población. No tiene otra opción si quiere seguior gobernando y dirigiendo los destinos de la nación. Ya el electorado le ha manifestado su sentir alPAN y su gobierno y, como dice el dicho popular, al buen entendedor pocas palabras, ¿entendieron?
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