Si el PAN debe elegir ahora entre el neoliberalismo y la docrina social cristiana, y el PRI debe optar entre el neoliberalismo y el nacionalismo revolucionario, el PRD tiene que decidir entre mantener o no a Andrés Manuel López Obrador y su movimiento dentro del partido, y tiene que definir sobre que significa ser un partido de izquierda. En cuanto a la situación de AMLO, la permanencia de él y su movimiento en el PRD es a todas luces insostenible. No se puede continuar en esa situación de ambivalencia y ambigüedad, no se puede seguir con un pie en el PRD otro en el Partido del Trabajo y con una mano en Convergencia. Por bien del propio movimiento lopezobradorista AMLO debiera dejar al partido del sol azteca. De igual manera, para el PRD es el momento de asumir una posición clara, firme y viril respecto a sí AMLO debe seguir o no dentro del PRD y tomada la decisión ser congruentes con la misma. En este sentido Jesús Ortega, el "chucho" mayor se ha mostrado débil e indeciso y hasta miedoso.
El otro gran problema es sin duda el de la definición de una clara postura ideológico política. Desafortunadamente tanto el PRD principal representante de las izquierdas, como el Partido del Trabajo y Convergencia han sido bastante temerosos de hacer una declaración de principios que los defina como anarquistas, prosocialistas o comunistas. Si no lo hacían por miedo a perder votos y simpatías en una sociedad declaradamente conservadora, los resultados electorales son suficientemente palmarios como para no seguir en esa posición. El PRD tuvo solamente el 12% de los votos, el PT apenas el 3% y Convergencia con dificultades superó el 2%, apenas lo mínimo necesario para mantener su registro. Ya no hay a que temer. La sociedad requiere de esas aclaraciones, el sitema político está urgida de las mismas. Es el tiempo de definiciones, de aclaraciones y de deslindes, así como de acciones congruentes con esas explicaciones. De no hacerlas toda la izquierda corre el peligro, por demás real, de caer aun más en las preferencias electorales y, por tanto, de desaparecer. En resúmen, las dos grandes tareas que hay que afrontar por el PRD de cara a la nación y al ya proximo proceso electoral del 2012, son resolver de la mejor manera el conflito entre los chuchos y AMLO, y definir con claridad y precisión que clase de izquierda pretende ser el PRD.
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