Tres son los principales valores liberales: la defensa del individuo, sus libertad y sus derechos; el principio de "dejar hacer, dejar pasar" que propusieron originalmente los fisiócratas y, la critica y reto a los interesee establecidos. Sobre ello se sconstruye tod el edificio de la filosofía liberal.
El primer valor es sin duda la piedra fundamental. Se trata del individuo, su reivindicación y la defensa de sus libertades yderechos. El liberalismo considera al individuo como un ser único, irrepetible e insustituible. Un ser capaz de actuar de una manera racional, lógica, coherente, pero también original y creativa, un ser que tiene la capacidad de autogobernarse y autodirigirse. Un ser que merece, por el simple hecho de existir, tener la oportunidad de desarrollarse plenamente como ser humano y expresar en ello su propia singularidad.
El liberalismo acepta la desigualdad en cuanto a raza, sexo, capacidades y habilidades intelectuales y morales, estas varían de persona a persona, y eso debe ser considerado como bueno, como positivo. Pero para que ea desigualdad se manifieste en originalidad y creatividad, es necesario que existan igualdad de oportunidades, es decir, una base común, una serie de condiciones materiales, normativas y culturales, que permitan un punto de partida similar para toda persona. Sólo así, es posible que cada persona, de acuerdo a sus intereses, deseos, necesidades y aspiraciones pueda llevarlas a cabo, realizarlas en el mundo que le toca vivir. Asi que del reconocimiento del individuo en cuanto tal, se desprenden concepciones positivas de la igualdad y la esigualdad que apoyan el desarrollo y la realización personales.
El segundo valor a que nos hemos referido es al principio de "dejar hacer, dejar pasar" que tuvo su orñigen enlos fisiócratas franceses y que se refería en primera instancia a la libre circulación de bienes y productos materiales (económicos) y acabó expandiendose a todos ,os ámbitos de la vida social. Dejar hacer, significa dejar que cada persona haga de acuerdo a sus deseos, vocación e intereses, que unos sean arquitectos, o dentistas o zapateros, escritores o plomeros, etc.; dejar pasar, dejar que el fruto de la actividad, del trabajo, circule libremente por tdo el cuepo social, de manera que muchos se puedan beneficiar de la actividad de esa persona, el arquitecto, el dentista, el ingeniero o el médico, por sólo citar algunos. Dicho en otras palabras, que se eliminen todas las barreras irracionales e injustas que evitan que la sociedad se beneficie del trabajo de los individuos que la conforman. En el terreno de las ideas, esto significa que las ideas, las ideologías y las filososfías, se muevan libremente por toda la sociedad, para ayudar al mejoramiento de las actitudes y comportamiento de la gente, para el enriquecimiento de su educación y cultura, para tener una punto d vista más amplio y mejor informado.
El tercer valor, el reto a los intereses establecidos, es el más radical, pues supone al liberalismo como una filosofía no sólo libertaria sino progresista, que se opone a cada traba, barrera y dificultad que se ponen frenta a las libertades anteriormente señaladas. El liberalismo es, entonces, una permanente actitud critica contra todo lo que limita y obstruye la acción del individuo y el ejercicio de su libertad. En el terreno sociocultural es oposición a las verdades últimas y definitivas, a las verdades que se pretenden absolutas e incuestionables; en el terreno político es antagonismo contra el autoritarismo, la antidemocracia, la opresión, la perpetuación en el poder de unos cuantos, no importa el pretexto con que pretendan hacerlo. El liberalismo, por tanto, ramnién se opone a la reelección, pues hay que dar paso a la continua renovación de mandatarios, legisladores, jueces y ministros. En el ámbito económico es el enfrentamiento contra toda concentración y centralización de la riqueza producida por la sociedad; es la lucha contra los monopolios y oligopolios que acaparan propiedades, bienes, productos, que privan a los demás de la posibilidad de participar en una actividad económica licita, o limitan arbitrariamente el acceso a esos bienes y productos necesarios para satisfacer las necesidades fundamentales y el desarrollo pleno como individuos, grupos y colectividades. Visto desde esta perspectiva, el liberalismo no es ni puede ser una ideología de derecha, es decir, conservadora, pues eso es traicionar sus esencia misma. El libralismo, al poner en el centro de sus preocupaciones al individuo, su libertad y sus derechos, es sin duda un humanismo y una visión prrogresista y esperanzadora de cara al futuro próximo y lejano. Por ello, un liberal honesto no puede estar conforme con el presente, con las arbitrariedades, injusticias y abusos que se perpetran desde el poder político en contra de los individuos, los grupos o las comunidades; no puede avalar la existencia de monopolios que acaparan indebidamente la riqueza, ni puede justificar de manera alguna el depotismo, la dictadura, la oligarquía o cualquier otro régimen que limite o cercene el derecho ciudadano a la participación en los asuntos públicos. Tampoco puede defender la desigualdad que priva a amplios sectores de la sociedad del acceso al alimento, el vestido, la salud, la educación y todo bien que sirve para logra el bienetar humano. El liberalismo no es una filosofía del statu quo.
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