En resumidas cuentas, el papel del Estado a través de los órganos de gobierno es garantizar la igualdad de oportunidades, y si esto no fuera posible por "X" o "Y" circunstancias, por lo menos buscar la equidad, de tal manera que las abismales diferencias que existen entre las distintas clases sociales se reduzcan al mínimo posible. Esto es, que los que ganan menos tengan lo suficiente para una vida digna, no se trata sólamente de sobrevivir y mantener un mínimo de nergía para trabajar. En un páis como el nuestro en que, desde los tiempos en que nos visito el Barón Von Humbodlt, es una de las naciones con mayor gado de desigualdad, es necesario que el Estado, se enfoque en reducir esa brutal desigualdad. Y no se trata de que todo mundo vista igual o coma lo mismo, sino de brindarle a cada individuo, la oportunidad real de que pueda desarrollar todas sus potencialidades como ser humano, tanto las físicas, como las intelectuales y morales. Esa sí es la tarea del Estado liberal, y, en consecuencia, la dimensión, el tamaño del aparato gubernamental, debe corresponder a la tarea que se debe llevar a cabo. No se puede determinar previamente la magnitud del órgano gubernamental y menos hacerlo desde un escritorio con la pura inspiración y razonamiento lógico. La realidad objetiva es determinante en este aspecto. Por tal motivo, la extención del gobierno habrá de variar no sólo de país a país, sino de época en época, de acuerdo a las condiciones objetivas y los requerimientos del momento histórico. El aparato gubernamental ha de ser flexible y adaptable a las circunstancias y necesidades sociales,políticas, económicas y culturales.
Pero si bien, al Estado (a través del gobierno) correponden ciertas funciones a ejecutar, el mayor peso de la carga correponde a la sociedad civil, a la ciudadanía, que debe hacer la parte del trabajo que le correponde. Una sociedad liberal debe construirse a través de la acción libre, original y creativa de la ciudadanía, a la iniciativa de cada miembro del cuerpo social. Y el Estado, por medio del gobierno, debe crear y recrear esos espacios para que el individuo y las colectividades que forme, puedan ejercer una acción práctica y efectiva; es decir, debe generar la igualdad de oportunidades.
Y esa igualdad de oportunidades supone, de entrada, educación, cultura, salud, seguridad y bienestar, además de chances para poner en práctica lo aprendido, asi como las habilidades y capacidades desarrolladas. Si se parte de la concepción del Estado como la suma de gobierno más sociedad política, mas sociedad civil, más territorio, más cultura nacional, es imposible hablar de Estado mínimo, ni siquiera de gobierno mínimo; en todo caso en un Estado liberal, habría que hablar como decíamos anteriormente de un gobierno con las dimensiones adecuadas a las necesidades de la época y con la flexibilidad y adaptabilidad necesarias para responder a los retos y problemáticas que vayan surgiendo a través del paso del tiempo.
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