miércoles, 05 de agosto de 2009
Como hemos dicho en ocaciones anteriores, uno de los derechos fundamentales del ser humano, desde el punto de vista del la filosofía liberal, es del derecho de expresión, que como se sabe va estrechamente unido a los derechos de pensamiento y de opinión. En México este derecho ha estado violentamente vulnerado especialmente para aquellos que se dedican a la actividad periodística. Hoy nuestro país es uno de las naciones más peligrosas para el ejercicio de la labor periodística. Así lo demuestran las cifras recabadas por los propios periodístas, las autoridades policiacas y los investigadores de las ciencias sociales. El ejercicio legítimo de a libertad de expresión en México ha costado un sinnúmero de vidas, de periodistas agradedidos y reprimidos, y aun desaparecidos, sin que las autoridades hayan aclarado la gran mayoría de los casos.
Los peiodistas, principales pero no únicos abanderados de la libertad de expresión, han venido sido agredidos desde muy diversos sectores de la sociedad, los narcotraficantes y la delincuencia organizada son sólo uno de ellos; aun las mismas autoridades encargadas de vigilar y proteger ese derecho fundamental se han convertido en agresores de los periodistas y la libertad de expresión. También agreden esta libertad los sectores más extremistas e intolerantes de la sociedad (tanto de izquierda como de derecha), ya porque esos sectores se sienten poseedores de la verdad absoluta e incuestionable, o porque sencillamente son fanáticos inflexibles incapaces de ejercer consigo mismos una sana autocritica y, por supuesto menos capaces aun de soportar la critica de otros. Finalmente encontramos en el grupo de agresores a los propios medios de comunicación, especialmente los electrónicos, debido al alto grado de concentración y centralización de la propiedad de concesiones  que ejercen en la más abierta impunidad. A lo que se suma un manejo discrecional de la información que poseen, y la abierta oposición a cualquier forma de pluralismo que esté fuera de su control directo.
Así las cosas, el ejercicio del periodismo y la libertad de expresión sufren el acoso de difrerentes grupos y desde diversos ángulos, muchas veces ante la mirada insensible y desentendida del Estado, primer obligado a su protección y su fomento, pero que prefiere la opción de hacer poco, o de plano, no hacer nada.
Defender la libertad de expresión, es una de las necesidades más apremiantes de una sociedad en crisis como la nuestra, no sólo porque es un derecho humano individual y colectivo (que ya sería más que suficiente), sino porque es prerequisito indispensable para la existencia de un régimen polítcio y económico democrático y una cultura viva, dinámica y plural, que se corresponda a la naturaleza de la sociedad.
Entonces, no se trata de defender nada más el oficio periodístico, sino la libertad de expresión que es derecho de todo miembro del cuerpo social, independientemente de la clase social, actividad socioeconómica, grado de educación, raza, lugar de reidencia, o cualquier otro factor.  
   

Tags: Libertad, expresión, derecho, pensamiento, opinión, información, cultura

Publicado por pedro_aureo @ 15:37
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