jueves, 13 de agosto de 2009
En un articulo anterior nos referíamos a la urgente necesidad de ir más allá de los modelos societales capitalistas, comunistas o socialistas que han tratado de establecer su hegemonía sobre las sociedades contemporáneas modernas y occidentales. Para poder caminar más allá del capitalismo y del llamado socialismo real, en busca de una mejor manera de convivir y organizarnos es necesario considerar dos cosas: por una parte, superar la dicotomía y oposición entre lo individual y lo colectivo y; por la otra superar la concepción parcial y unilateral que propone que el hombre es primordialmente o racionalidad o irracionalidad. En el primer caso, la idea que proponemos es que para que haya un verdadero cambio social hay que promover tanto el cambio de las estructuras políticas, económicas y socioculturales, como el cambio interno del individuo. No se puede pretender cambiar únicamente lo macrosocial haciendo caso omiso de lo personal e individual; de igual manera, es equívoco pensar que basta sólo con cambiar al individuo sin llevar a cabo el cambio de las estructuras generales de la sociedad. De suceder únicamente el cambio individual sin el social, no acabaríamos produciendo sino enfermos, desadaptados y marginados que estarían en abierta confrontación con la sociedad tradicional. 
En el segundo aspecto, racionalidad versus irracionalidad, hay que empezar por reconocer que tanto la una como la otra, foprman parte constitutiva de la naturaleza humana y que ver al hombre solamente como racional o viceversa es no sólamente erróneo sino perjudicial, pues nos deja una versión parcial y anquilosada del ser humano. Y ya hemos podido obervar las terribles consecuencias de caer en cualquiera de los dos extremos. Como bien dij Carl Gustav Jung, "No debemos identificarnos con la razón, pues el hombrte no es simplemente racional, ni puede serlo, ni lo será nunca. Esto debieran advertirlo todos los domines de la cultura. Lo irracional ni puede ni debe ser extirpado." (Jung, "Lo inconsciente, 1976,p. 91). Cómo lo ha demostrado la historia, la racionalidad llevada al extremo conduce, como lo propuso Heráclito, a su contrario, la irracionalidad (Heráclito llamó a este fenómeno: enanliodromina: todo marcha hacia su contrario).
No menos importante es superar una tercera oposición, la que existe entre lo consciente y lo inconsciente en el individuo y en lo social. Si como lo propone Sigmund Freud, lo consciente es la punta del iceberg, cualquier intento de cambio social debe considerar que en el inconsciente existen una serie de múltiples elementos que pueden facilitar o dificultar el cambio individual como el social. Como Jung propone, hay que saber desprenderse de lo inconsciente no reprimiéndolo sino afrontandolo, sacándolo a la luz, sus elementos para entenderlos y controlarlos y hacer así posible la transformación. En este sentido, hacer manifiestos los arquetipos esas imagenes primordiales que subyacen en la mente humana y son un antiquísimo patrimonio de la humanidad. Arquetipos que Jung calificó de "dominantes" del inconsciente colectivo.
Proponemos pues, que para que haya un cambio social real que suponga un avance significativo para la humanidad, es necesario superar esas tres dualidades o dicotomías, mediante un trabajo y un esfuerzo conscientes y voluntarios del ser humano.    

Tags: Cambio, dicotomía, dualidad, oposición, macrosocial, racionalidad, consciente

Publicado por pedro_aureo @ 14:17
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