viernes, 14 de agosto de 2009
Cuando se propone la necesidad de un cambio en la sociedad, en sus estructuras en su composición, siempre se acaban proponiendo utopías en las que todo mundo es felíz, está en paz y convive armónicamente con sus semejantes; una sociedad en la que ya no hay pobres ni injustas y abismales diferencias económicas, políticas y sociales. Se trata de un mundo diseñado a partir de las necesidades y carencias de la generación en que vive el autor o autores que la diseñan y la proponen. Creo que es algo del  todo natural; Marx lo decía con mucha claridad, nadie puede pensar más allá de su época, de su tiempo, y consecuentemente de la situación que le toca vivir. Pero surge aquí una pregunta, ¿debemos seguir construyendo utopías para las generaciones presentes y futuras? En parte sí, a ningún ser humano, a ninguna colectividad se le puede negar y privar del derecho a imaginar un mundo mejor que el que le ha tocado vivir, pero creo que esos sueños debieran ser más realistas y prudentes en el sentido de darnos cuenta que las generaciones que están por venir, tienen el mismo derecho que los presentes ahora, en soñar, imaginar, desear e incluso intentar construir un mundo a la medida de sus necesidades, deseos y aspiraciones. Así que lo mejor que podríamos hacer sería sí, soñar e imaginar y, sobre todo trabajar por un mundo mejor, pero ese mundo debe dejar un buen margen de libertad de pensamiento, creatividad y acción para las generaciones futuras; es algo que les debemos en el aquí y en el ahora los presentes en esta época y situación. Así que no puedo pensar en futuro determinado, a la medida de mis sueños personales o los de muchos más, o de mis frustraciones y desencantos; sino solamente, de una manera más honesta y prudente, en dejarles a esas generaciones por venir, un mundo en que puedan ejercer su libertad, su creatividad su esfuerzo y su trabajo de acuerdo a su propias circunstancias de vida y sus propias aspiraciones y anhelos. 
Tal vez parezca una reducción de aspiraciones, y tal vez efectivamente lo sea, pero pienso que no puedo hacer otra cosa mejor que esforzarme en dejarles a los niños y a quienes todavía no nacen, una situación en que puedan ser ellos mismos, ser libres, ser capaces de autogobernarse  y de trabajar en el mundo en favor de sus propios deseos y anhelos, que, por cierto, reconozco, pueden o no gustarme y satisfacerme.  No aspiro a más que eso. 

Tags: utopia, deseos, necesidades, aspiraciones, generaciones

Publicado por pedro_aureo @ 14:20
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios