lunes, 24 de agosto de 2009
Reducción del presupuesto asignado a las universidades públicas, eliminación de materias de corte humaístico, desaparición de ciertas partes de la historia nacional en los libros de educación básica, distinguen la política educativa del presidente Calderón y su compinche, la ¿profesora? Elba Esther Gordillo. Política que apunta a seguir manteniendo al pueblo en la ignoracia  y en la incapacidad para una reflexión racional y crítica sobre las lamentables condiciones de vida en que la ejecución del proyecto neoliberal implementado desde el gobierno del hoy "demente" Miguel de la Madrid, y que continua hasta nuestros días ahora a cargo de Felipe Calderón. Un país sumido en una profunda crisis económica y política, pero también moral, es virtualmente abandonado por su gobierno y la oligarquía en la miseria. Se le niega a éste pueblo la educación, una instrucción de calidad, y con ello las posibilidades de salir adelante. 
México votó por Vicente Fox primero y Felipe Calderòn después, pues se suponía que representaban un cambio para bien de la sociedad mexicana, pero ha rersultado todo lo contrario.   Quienes hoy defienden el proyecto neoliberal calderonista, defienden lo indefendible. Que es sin duda ese afán a veces manifiesto descaradamente, a veces oculto, de mantener al pueblo sumido en la ignorancia  en la bestialidad. Ese proyecto que busca crear unicamente dóciles y sumisos siervos para el trabajo y el capital, que no se cuestionan nada, salvo si es mejor el canal de las estrellas o los aztecas de la televisora de enfrente, o si si deben ser Chivas de Guadalajara o Aguilas de Coapa.  Un pueblo embrutecido a propósito, con la alevosía y ventaja que dan el poder político y económico, por cierto, cada vez más concetrado y centralizado en unas cuantas manos.
Ante esta dolorosa realidad y esa desilucionante perspectiva, por decir lo menos y de la manera más suave posible, destaca la manera viril y valiente con que la UNAM ha defendido con toda autoridad moral, con una ética social  y responsabilidad poco comunes en nuestro país, tanto el presupuesto asignado integramente, como la enseñanza de las humanidades en los niveles básicos y superiores de la educación. Pero la UNAM y otras instituciones educativas no pueden solas, la sociedad civil ha de reivindicar la enseñanza de las ciencias sociales y las humanidades y ha de exigir no sólo el mantenimiento del presupuesto actual, sino su aumento sustantivo. Hay que exigir aulas en lugar de armas, pizarrones en lugar de drogas, maestros en lugar de soldados, más tiempo en la escuela en lugar de vagancia, mas gises y plumones, en lugar pornografía, mejor educación integral en lugar de chespirito o algún caballero del zodiaco.
No es reduciendo presupuestos a la educación  a todos sus niveles, con el pretexto de la crisis, la delincuencia organizada o elnarcotráfico, como las cosas se van a resolverán. La  lucha frontal e integral contra los males que nos afectan, pasa mucho más por dar una buena educación, por la prevención de la salud, por la generación de empleos, por promover el desarrollo integral del individuo, por hacer efectivos sus derechos y libertades, que por el uso de la fuerza y la violencia, muchas veces excesiva y abusiva, aunque en estos momentos sea necesario el uso de la violencia legítima del Estado.
 

Tags: Presupesto, reducción, eliminación, materias, humanismo, historia educación

Publicado por pedro_aureo @ 20:04
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