viernes, 11 de septiembre de 2009
La respuesta al paquete fiscal presentado por el presidente Calderón, ante la representación popular, ha desatado de inmediato un abierto rechazo generalizado, de los grupos parlamentarios que hoy tiene  la mayoría en al Cámara de Diputados, es decir, el Partido Revolucionario Institucional y su apéndice, el Partido Verde  Ecologista, a los que s esuman sin vacilaciones, el Partdo de la Revolución Democrática, el Partido del Trabajo y Convergencia. El presidente y su partido blanquiazul se han quedado solos. Y no es para menos, las explicaciones y justificaciones que han dado para sostener su propuesta no han convencido a nadie, salvo a a quelos que comparten con el señor presidente, ese mundo idílico de Los Pinos, que alguien bautizo muy acertadamente como Foxilandia. Fuera de la Cámara, los empresarios mexicanos han hecho notar sus descontento, y ni que decir de los oposicionistas pertenecientes a las clases populares que habrán de ser, si se aprueba el paquete, una vez más, los más golpeados. También el sector intelectual ha manifestad su rechazo. ¿Será capaz el habitante de Los Pinos, capaz de darse cuenta del abierto rechazo a su propuesta? ¿Tendrá la capacidad para rectificar el rumbo?
No lo paece,pués una de las primeras medidas que ya debería haber tomado era despedir  a todo su gabinete económico y hasta el momento de escribir este texto, no lo ha hecho (y parece que no lo haráGuiño. Debería ya haber retirado su propuesta en un acto de decencia y madurez política, y tampoco lo ha hecho.  No cabe duda que desde Foxilandia el mundo se ve diferente, el problema es que ese mundo no existe, es un sueño, una fantasía, un quimera. El mundo real está muy lejo de Los Pinos y Foxilandia, y ese mundo exige del presidente de la República, que tenga los pies en la tierra, que tenga un conocimiento real de la situación presente d la sociedad mexicana, que tenga asesores y subalternos no sólo leales sino capaces y eficientes y aunque a muchos les suene trasnochado, nacionalistas. Nada de eso parece haber en el gabinetazo calderonista.
Gracas a esa visión irreal de la situación de la nación, y debido a una serie de decisiones erroneas, el país está al borde del precipicio. La posibilidades de un estallido social se multiplican, lo cual no es nada deseable, pues todos saldremos perjudicados. Y si bien, nunca es buen momento para una revuelta, en estas circunstancias, de crisis económica, política, ética y social, lo es menos. Con un Estado débil, incapaz, ineficiente y corrupto, dificilmente se podrá afrontar exitosamente una rebelión generalizada.
El presidente Calderón debe rectificar el rumbo, todavía le queda algo de tiempo para dar el golpe de timón, pero tal cosa requiere de una inteligencia, de una madurez, de una valentía, de un amor a la patria, que no cualquiera tiene.   No sólo está en juego su mandato y la posibilidad de que su partido obtenga la victoria en las proximas eleciones presidenciales, sino mucho más, lo que esta hoy en juego es, ni más ni menos, el presente y futuro de la patria.  Si el presidente voltea al exterior, se dará cuenta que en países del llamado Tercer Mundo se han tomado exitosamente otro tipo de medidas muy diferentes a las que él empecinadamente propone. Es momento de abandonar el modelo neoliberal, pero  más aún. es momento de dejar de cometer torpezas e insensateces que en nada ayudan al país. Y si el presidente Calderón no puede o quiere, comoya muchos se lo están pidiendo, ¡que renuncie en bien de la patria!

Tags: Calderón, crisis, rectificación, renuncia, bien, patria

Publicado por pedro_aureo @ 13:08
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