Cada día la situación se vuelve más crtica.´Los cambios y propuestas del presidente Felipe Calderón no han sido bien recibidos por la sociedad mexicana. Son vistos como un retroceso para la nación, cuando lo que se espera son soluciones que permitan avanzar al país.
Aun para quienes siguen defendiendo el modelo económico neoliberal, sus propuestas han caído mal. Se percoben más como demagocia que como opciones viables para sacar a México de la crisis global en que se encuentra inmerso. A raíz de ello, la popularidad del presidente está cayendo y no parece haber manera alguna de frenar esa caída. Pero lo que queda aun más claro es el notable debilitamiento de su presidencia, hoy a merced de lo que decida el Partido Revolucionario Institucional en la Cámara de Diputados. Quierase o no, se debe reconocer que el gobierno caldeeronista ha fracasado y, como sucedió con la administración de Vicente Fox, al finalizar su tercer año de jercicio, se ha agotado, hata el punto de no quedar otra cosa sino esperar el relevo en menos ya de tres años. Y todo parece indicar que de no suceder algo extraordinario e inesperado, el siguiente presidente de la República será priista. Probablemente Enrique Peña Nieto, actual gobernador del Estado de México, quien ha estado desarollando una muy eficaz política de medios, y goza ya de reconocimiento a nivel nacional y una popularidad creciente. Para el presidente Calderón el futuro inmediato no pinta nada bien. Ineptitud en el mando, lentitud en sus reacciones, tibieza en el ejercicio del poder, son las señales que emanan desde la casa presidencial de Los Pinos, justamente cuando el presidente debiera mostrar más fortaleza, coherencia y atinado mando. El país se deteriora aceleradamente, la corrupción ha sentado sus reales en prácticamente todos los ámbitos de la vida social, se vive un estado de guerra civil que etá costando miles de vidas al año, las fuerzas de seguridad no sólo no han logrado controlar a los delincuentes, sino que se han convertido ellas mismas en fuente de abusos y atropellos a la ciudadanía. Se hace urgente un cambio de rumbo, y, la convoctoria a un nuevo pacto nacional participativo e incluyente, donde todas las fuerzas políticas y sociales tengan vos, sean escuchadas y atendidas. Tal vez sea el momento de una refundación de la nación, bajo un esquema político económico y social más abierto, democrático y, repetimos, incluyente. Es urgente salir de Foxilandia para no perder a México. Salvar a la nación es la prioridad del momento. ¿Habra altura de miras y voluntad política para salvara la patria, o prevalecerá la corrupción, la miopía y la mesquindad sectarista y partidista? ¿Tendrá el partido blanquiazul los tamaños para reconocer su incapacidad para regir los destinos de nuestro México querido y la suficiente humildad para convocar a las demas fuerzas políticas para iniciar de inmediato la reconstrucción del país? El poco tiempo que le resta a la administración calderonista puede ser bien utilizado en favor de las mejores causas y los más nobles intereses de la nación, si hay en el presidente la voluntad de pasar de ser un administrador para convertirse en un Estadista; esa es la demanda de estos tiempos presentes, convertirse en Estadista paea salir de Foxilandia.
Tags: México, Calderón, cambios, propuestas, refundación, rumbo