En una ocación anterir nos referemimos al hecho de que Marcelo Ebrard, jefe de gobierno del Distrito Federal, sería el nuevo crucificado en n el Cerro de la Estrella, lugar donde año con año se escnifica la pasión de Cristo, debido al "affair"de Junito. Y efectivamente así sucedió.
El día de ayer se informaba en una reunión de Rafael Acosta, Juanito, con la prensa nacional y local, que éste pediriía una licencia por 59 días inmediatamente despues de tomar posesión de la jefatura de la delegación Iztapalapa, quedando como encargada del despacho, precisamente, Clara Brugada. Para que esto suceda, Juanito habrá de nombrarla directora de gobierno de la mencionada delegación política. Al más puro estilo priísta, Juanito justificó su decisión "libre y voluntaria" aludiendo a una enfermedad cardiaca que ya le había producido anteriormente dos infartos en el coarazón. Explicación poco creíble cuando el día anterior, Rafael Acosta había posado para la prensa al lado de varios fisiculturistas. Todo parcece indicar que fue el mitin de protesta que un buen grupo de iztapalapeños y la reunión con Marcelo Ebrard, lo que convenció a Juanito a aceptar cumplir con su palabra, no sin antes quedarse con tres coordinaciones regionales y un par de direcciones generales de la delegación para su gente. Así las cosas, para gran parte de los analistas y de la opinión pública, Marcelo Ebrard se alineó a los deseos de "su jefe" Andrés Manuel López Obrador y con ello perdió la simpatía de mucha gente que podría haberlo apoyado en sus aspiraciones a alcanzar la candidatura a la presidencia de la República, por parte de la izquierda mexicana. Para ellos, ya era el tiempo en que Don Marcelo debería habe mostrado cierto alejamiento e independencia respecto del grupo lopezobradorista. Lo que no significaba por supuesto su enfrentamiento con Don Andrés. Pero hay que considerar que posiblemente Ebrard no tenía otra opción dada la posición tan incómoda en la que lo puso López Obrador en aquél mitin iztapalapeño, en que sin previo aviso lo comprometió públicamente a aceptar las ordenes de el propio AMLO de aceptar la renuncia de Juanito y de convocar a la Asamblea de Representantes para que nombrara como elegada sustituta a la Sra. Brugada. En tal situación, Ebrard quedó contra la pared en una posición en la que hiciera lo que hiciera resultaría un perdedor, ya porque se le viera como hoy, como un empleado subordinado a AMLO, ya porque, por el contrario, se le mirara como un traidor a la causa lopezobradorista si no seguía sus indicaciones. Por eso, Iztapalapa puede ser la tumba política de Don Marcelo dado que ponemos en duda que como Cristo resucite políticamente al tercer día. Ahora las psibilidades del jefe de gobierno se reducen dramaticamente y dependen de que López Obrador tenga los tamaños éticos y morales para reparar el daño heho a su fiel seguidor, lo cual dudamos. ¿Tendría López Obrador los pantalones para impulsar la candidatura de Ebrard a la presidencia de la República en caso de que así procediera? Faltan dos años aproximadamente para que haya que decidir quien será el candidato del PRD ala presidencia de la República, y si bien muchas cosas pueden pasar en este tiempo, tampoco es mucho tiempo para construir una candidatura sólida y consistente, sobre todo cuando el posible candidato ha sido golpeado tan duramente por un correligionario de la importancia del líder del Frente Amplio Progresista, es decir, AMLO.
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