Continuamos con la presentación del artículo del Mtro. Gracía en su segunda parte.
La ausencia o la poca claridad en los servicios de salud pública frente a la desmesura ausente de toda ética de la práctica de la medicina privada, donde la salud es una mercancía más situada en la lógica del mercado. Aquí vale la pena recordar que precisamente estos fieles servidores de la clase política, así como los funcionariosde la alta burocracia tienen seguros médicos privados. La pregunta es ¿por qué no van al Instituto Mexicano del Seguro Social o al Instituto de Trabajadores al Servicio del Estado como cualquier ciudadano de a pie, incluído desde luego, quien esto escribe?
Otro de los terribles aspectos que degradan nuestro tejido social es, sin lugar a dudas, la violencia de la delimncuencia organizada, y que va desde el tráfico de drogas, trato de blancas, comercio sexual de infantes, venta ilegal de armas, entre otros muchos. Una de las cuestiones que saltan en esta temática es la relación directa y a la mayoría de las veces diluída entre el Estado y la delincuencia organizada. Al menos desde la administración del expresidente Miguel de la Madrid, hasta el actual gobierno de Felipe Calderón, hemos advertido la impresionante y creciente violencia presente del crimen organizao, en términos de una industria que arroja ganancias millonarias , y precisamente es en este espaciodonde los ciudadanos advertimos atónitos que no existe una línea clara entre la ilegalidad d la violenta corrupción del crimen organizado con el Estado. De pronto ambos son las dos caras de una misma moneda, y desde luego, en esa misma perspectiva, se encuentran las diferentes corporaciones de policia, y con ellas, hoy por hoy, el ejército en esta absurda "guerra" contra el narcotráfico, guerra que ni el actual gobierno ni el Estado estaban suficientemente preparados para enfrentar. La otra parte de la delincuencia es la que podemos definir como más ordinaria, esta es la que puede ser objeto cualquier ciudadano cuando es asaltado al subirse a un vehículo de transporte público, o bien el caso de un cuentahabiente que va a sacar dinero de un cajero automático y es asaltado. En esta misma espiral de descomposición se encuentran los secuestros en sus diversas modalidades, formas en las que son extorsionados los ciudadanos cotidianamente. Y cuando un ciudadano toma valor para ir a denunciar el robo o bien el secuestro de algún familiar, se enfrenta a un complejo laberinto de corrupción e ineficacia que va desde los ministerios públicos, pasando por las diversas instancias de policia, donde al final lo único que queda es un sinsabor de desesperanza e indefensión por parte de la ciudadanía.
En cuanto a la temática del desempleo vinculada a la crisis económica del capitalismo mundial, son dos factores sustanciales del agravamiento del tejido social mexicano: tenemos por una parte, un importante segmento de población adulta que ha venido perdiendo sus empleos constantemente; en este punto vale la pena señalar que en el caso de los que aun tienen empleo, los salarios son insuficientes para desarrollar una vida digna para los trabajadores y sus respectivas familias. Tenemos una importante población juvenil que año con año busca incorporarse al mercado de trabajo, y resulta que éste francamente está nulificado, en parte por la crisis mundial y tambi´n por las ineficaces políticas económicas sociales y laborales llevadas a cabo por el gobierno federal para atenuar el desempleo.
¿A dónde va toda esa enorme población a buscar medios de subsistencia para ellos y sus familias? Una de las salidas, comobien sabemos, es la migración hacia los Estados Unidos, hoy más desfavorable que nunca debido a la crisis económica capitalista mundial. En segundo término está la alternativa de la economía informal que de hecho hoy es la que da más empleo. Finalmentye está la opción de la criminalidad, desde la francamente artesanal, esto es, quienes delinquen realmente para sobrevivir, y quienes se van a la "industria criminal" , que tiene niveles nacionales e incluso alcances internacionales.
Como podemos apreciar se trata de una situación inédita respecto de otros momentos críticos de la historia del país, donde no queda claro ni nuestro presente ni nuestro futuro, como una nación generosa y esperanzadora, que permita vivir una buena vida, y no se trata únicamente del sentido material de la vida, sino fundamentalmente de la calidad humana, de una ética ciudadana con un amplio nivel de solidaridad que permite una cohesión socialmente sana.
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