Contiuamos con la presentación del interesante texto del Mtro. Gracía
La tragedia nacional que hoy padecemos los mexicanos, nos muestra también la ausencia de Estado, la terriblemente cara inutilidad de los gobernantes, de la clase política toda, y con ella los partidos políticos que dicen representar a la ciudadanía, y que en la realidad nos percatamos obedecen a los intereses de los poderes fácticos, y los de ellos mismos, como una alta burocrácia que tiene sueldos muy por encima del promedio nacional. Sabemos de fortunas verdaderamente desbordadas por parte de múltiples gobernadores, y esto obedece a un manejo patrimonialista de la riqueza pública, que evidentemente no esta sujeta a una cultura de rendición de cuentas, y mucho menos a consecuencias de tipo jurídico, ya sea de orden civil o penal.
Nos encontramos también con un sector del alto empresariado que entrelaza sus intereses económicos y políticod con la clase política, que en la la práctica serán operadores reales y efectivos. Estos empresarios carecen de un proyecto de miras de largo plazo, de presente y futuro, donde las empresas sean generadoras de su riqueza, pero también de la riqueza de los trabajadores y en consecuencia de la patria. Lejos de esto su mirada no va más allá de la mediocridad y la mezquindad de la ganacia inmediata, ssin ningún compromiso ético on la nación, donde dicha ganancia puede ser lo mismo legítima o corrupta, lo que se torna irrelevante.
Es conocido de la opinión pública la relación que establecen altos empresarios con organizaciones del narcotráfico, constituyéndose así la esfera del narcoempresariado. A nivel de la banca suceden procesos semejantes, es decir, de un franco desinterés por un desarrollo nacional de calidad, que se traduce en la comisión de abusos excesivos en contra de cuantahabientes. Un ejemplo es el prestamo de dinero a un interés muy alto, quizás uno de los más altos del mundo; en el uso de tarjetas de crédito, existen a sí mismo un nexo con el capital financiero con el lavado de dinero que proviene del narcotráfico.
Lo que no se ve por ningún lado son políticas de prestamos de la banca para apoyar a las pequeñas y medianas empresas, o bien para invertir en capital productivo que pueda generar un cierto bien común; en lugar de todo esto, se ha venido apoyando el caital especulativo, capitales que eventualmente salen del país con sus respectivas ganancias, sin dejar ningún beneficio a la nación.
A nivel de las grandes sindicatos vinculados con el Estado mexicano, como bien puede ser el caso del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la república Mexicana, por mencionar sólo un par, lo que encontramos es una gerontocrácia sindical, que se encuentra ocupada en su enriquecimiento personal, al tiempo que simula la "defensa" de sus agremiados, cuando en realidad su quehacer consiste en lograr un sometimiento delos intereses de los trabajadores, ya con la amenaza del despido o la abierta represión, para ue sigan las directrices impuestas desde el gobierno y/o el epresariado.
En esta misma ausencia del Estado se encuentra la llamada administración de la justicia desde la Suprema Corte de Justicia de la Nación, hasta el Ministerio Público más humilde de cualquier municipio de nuestra República mexicana, encontramos más o menos lo mismo, esto es, una cínica ineficaz y corrupta desvergüenza en la maera de ejercer la administración de la justicia" cuando un ciudadano la solicita y la cuestión se complica o aun más si dicho ciudadano no cuenta con recursos económicos. aquí en este punto unicamente hay que recordar el último fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación respecto del caso de Acteal, donde se liberó a ex paramilitares responsables identificados por sobrevivientes de la matanza de la que fueron objeto miembros indígenas de la organización conocida como Las Abejas, avecindados en Acteal, Chis. Existen muchos otros casos documentados en este mismo sentido.
Frente a esta república de la simulación y del cinismo, frente a la creciente descomposición de nuestra sociedad, frente a la indefensión de la ciudadanía respecto a la violencia generalizada de parte de las organizaciones relacionadas al narcotráfico y de la violencia del Estado, así como de la ineficiente y permanente corrupta administración de la justicia, los ciudadanos debemos buscar alternativas esperanzadoras, por difíciles que sean las circunstancias a enfrentar.
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