viernes, 09 de octubre de 2009
¿Frente a esta dversidad qué hacer? Considero que el quehacer lo podemos enfocar en principio en dos términos, el primero, los movimientos populares scociales y políticos; en este sentido, hay por fortuna ciudadanos que se han percatado de esta realidad desde hace ya cierto tiempo, y se han organizado colectivamente para buscar alternativas, como por ejemplo, la Aasamblea Popular de Pueblos de Oaxaca, o el Frente por la Defensa de la Tierra de Atenco, el Movimiento por la Defensa del Petróleo, de la Economía y de la Soberanía Nacional (que esta sujeto a polémica debido a su relación con el Partido de la Revolución Democrática, el Partido Convergencia y el Partido del Trabajo, que en conjunto conforman la frágila alianza conocida como Frente Amplio Progresista). Encontramos también la guerrilla que derivó en movimiento social y político, esto es, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, surgido en el estado de Chiapas, esto por mencionar algunos de los más destacados, que de un modo o del otro, han buscado, sin lograrlo, superar las prácticas de la República simulada.
Me aparece que en todos estos movimientos sociales y políticos han predominado ciudadanos de una alta calidad moral en su mayoría, y desde luego, también hay los menos que podríamos caracterizar como oportunistas en sus diversas modalidades.
En segundo término, la práctica del pensamiento crítico desde el ciudadano, que desde su individualidad cuestiona la realidad política, social y económica, así como el avance científico y técnico del país. Se trata de no aceptar nada bueno, sin someterlo al análisis de la razón, sobre todo si se trata de información o franca propaganda del gobierno, del empresariado, de las iglesias, así como de la información que proviene de manera especial de los medios de comunicación electrónica y de los medios impresos.
"Ser un buen ciudadano en México es una vocación que requiere compromiso y osadía. Es tener el valor de creer en algo profundamente y estar dispuesto a convencer a los demás sobre ello. Es retar de manera continua las medias verdades, la medicocridad, la corrección política, la mendicidad. Es resistir la coptación. Es vivir produciendo pequeños shocks y terremotos y sacudidas. Vivir generando incomodidad. Vivirl en alerta constante. Vivir sin bajar la guardia. Vivir alterando milímetro tras milímetro, la percepción de la realidad para así cambiarla. Vivir como lo sugería George Orwell, diciéndoles a los demás lo que no quieren oir." (Proceso No. 1713, pp. 50-51)
Hoy, quizas más que nunca, el oficio de ser un ciudadano con  pensamiento crítico y capacidad de disidencia es una necesidad histórica para nuestro país, los ciudadanos que asumen ese compromiso saben que ningún poder es lo demaciado grande para ser sometido a la crítica. No cabe la menor duda de que ser ese tipo de ciudadano, va a estar ubicado en una posición incómoda, desde luego, no trae privilegios y tampoco reconocimientos. Parte de las cualidades del ciudadano crítico es tener un fuerte pensamiento crítico que le permita no ser domesticado por las imagenes más o menos convencionales, los discursos oficiales, las propagandas emitidas por las televisoras poderosas, así como por presidentes porristas o autocomplacientes. La tarea que nos corresponde consiste precisamente en desenmascarar posiciones alternativas y propugnar por no olvidar lo que se pretende olvidar desde los poderes. Dice, este sentido Edward Said, no es una tarea fácil porque implica estar parado siempre del lado de los que no tienen quien los represente.
Me parec eque asumir una ciudadanía en estos términos, nos permite vivir la libertad, obtenemos la capacidad y el placer de pensar por nosotros mismos. Dicha postura nos lleva a ver que las cosas no simplemente son como son, sino más bien a preguntarnos por qué es que sucedieron de esta manera. La ciudadanía  que ejerce su pensamiento crítico no da nada como inamovible e incambiable, sino como algo contingente, que es consecuencia en todo caso de decisiones humanas. De este modo la situación trágica que vive hoy el país, es algo que se puede revertir en buena medida. Esto puediera ser posible por medio de un intenso debate público, de esta forma, la crítica se transforma en un fundamental recurso esperanzador; dicha práctica crítica puede vivirse desde varias posiciones,ya desde la la ciudadanía estrictamente individual pero socialmente activa, o bien desde una individualidad ciudadana, pero tambien involucrada en algún colectivo. En todo caso, en ambas se pretende revertir la creciente descomposición del tejido social, para lograr una nación más justa e incluyente.
Intentemos hacer de la ciudadanía resignada y pasiva. ciudadanía crítica y activa, antes de que sea demaciado tarde.

José Gastón García Flores
Huatulco Oax. 
Septiembre, 2009  

Tags: Ciudadano, ciudadania, movmientos, análisis, razón, vocación, compromiso

Publicado por pedro_aureo @ 11:14
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