viernes, 16 de octubre de 2009
A cada momento nos va quedando claro que el gobierno de Felipe Calderón, ya de dudoso origen, ha sido construído sobre barro, sí el barro de la mentira, del engaño, de la manipulación mediática, de las verdades a medias, del abuso de poder, de la amenaza como recurso para amedrentar, de la violencia para reprimir a quienes se oponen a su espacialísima ideología ultraconservadora fascista. La lucha de Calderón no es en favor del pueblo mexicano, sino de la alta burocracia y la oligarquía detentadora del poder económico y político.
Se fundamenta en la creencia de que esta país sigue siendo un territorio de conquista, y su pueblo objeto de su explotación más brutal y abusiva. Hoy mexico, formalmente república, federalista, plura y democrática, no es más que un membrete detrás del cual se esconde el México del cinismo, de la hipocrecia, del descaro, del abuso más abyectos acompañados de las bendiciones de la alta jerarquía católica.
El México del absurdo y la irracionalidad que ha llevado a un exgobernador de San Luis Potosí, Marcelo de los Santos a regalar dinero a los ricos (el equipo de fut bol de Televisa) y a protejer a un sacerdote salesiano violador y asesino, y seguir impunemente libre.
Duras lecciones para un pueblo ultraconservador como es el mexicano, que dice querer progreso y vota en las eleciones en favor de los enemigos del progreso real y veradero, de aquél que hace a los hombres libres, autosuficientes, maduros para autodirigirse, capaces de plantearse pryectos y llevarlos a cabo; de aquel que promueve entre los hombres no sólo el trabajo más productivo sino la solidaridad y la fraternidad. Bien podríamos llamarlo el pueblo "salta pa tras"
Es la hora del cambio, y ese cambio tiene que ser hacia adelante, hacia el progreso. México se está quedando atrás del resto de los pueblos de América Latina y del mundo. Y nadie es más culpable que nosotros mismos, con nuestro conservadurismo estéril e infatil y con nuestra apatía e irresponsabilidad para afrontar la vida y sus retos.
Pero para poder avanzar en el sentido del progreso habrá que sufrir los dolores del crecimiento y la maduración que nosotros, como pueblo y sociedad hemos querido evitar a toda costa, colocándonos detrás de las sotanas y debajo de los poderes oligarquicos fácticos. Así no vamos a ningún otro lado que el desastre y el suicidio colectivo. Lo que toca hoy es madurar, asumir nuestras responsabilidades con profundo sentido ético y nacionalista, con sentido incluyente y solidario, con ánimo de justicia y verdad.

Tags: Claderón, pies, barro, conservadurismo, sotanas, crecimiento, maduración

Publicado por pedro_aureo @ 11:51
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