Martes, 16 de marzo de 2010
No quiero unirme al coro de los catastrofistas y pesimistas, pero la realidad de los últimosdías nos confronta y nos hace pensar si el gobierno está siguiendo las estratégias correctas, pués la violencia, la brutalidad y la crueldad siguen creciendo sin que parezca que hay alguién  que la pueda detener en el corto plazo. Cada día se ve más cercano un estallido social, la desmoralización, el miedo, el sentimiento de impotencia, se van apoderando de una gran parte de una ciudadanía y nada ni nadie parece encontrar la solución. Estamos pagando muy caro los errores, las omisiones, la banalidad con que el Estado se ha ocupado de temas tan vitales como la educación, la salud, la seguridad, la moral pública, la corrupción, la delincuencia organizada, el narcotráfico, el tráfico de armas, la trata de personas, etc.
Así como ante catástrofes naturales como las que han golpeado tan duramente a Haití y Chile, y en 1985 a México, se empezaron a tomar medidas técnicas que previnieran futuros posibles desastres, así también el Estado debía haber tomado precauciones para que cuando catástrofes de tipo económico y sociocultural nos golpearan, tuviéramos una población moralmente sólida. La falta de educación moral, el descuido de la ética, el vacío en  la formación valoral, nos tienen hoy peligrosamente debilitados ante los embates de la delincuencia organizada y no organizada. Una encuesta cuyos resultados no se han difundido lo ampliamente  que fuera necesario, encontró que 60% de los jóvenes del país veían atractiva la opción de vincularse a la delincuencia organizada como medio para alcanzar riqueza económica, una vida emocionante. conseguir mujeres, etc. También las investigaciones llevadas a cabo han encontrado que muchas mujeres veían con buenos ojos que sus hija salieran con narcos, por la "buena vida" que estos les podían proporcionar. Se trata de datosbrutales, que de ser ciertos, y lo más seguro es que lo sean, nos debe hacer reaccionar y cambiar el rumbo que hasta hos se ha seguido. La desmoralización es más que evidente, y un país sin mínimos de moralidad, sin ideas claras sobre lo correcto o incorrecto, una nación donde da lo mismo asesinar que salvar una vida, está perdida. Y esa parece ser la situación de México actualmente. El problema nacional supera con mucho el asunto del narcotráfico, u otros problemas igualmente graves. Tal vez ellos más que causas, sean efectos de la parálisis moral que vivimos a partir de haber quitado de los programas de educación básica materias como la historia y el civismo, o la moral, y haber creído que se podía construir una nueva moral a partir del mercado o, peor aun, sostener que la moral no tenía nada que ver con las cuestiones políticas y económicas. Y si a eso le sumamos el rotundo fracaso de la Iglesia Católica en educar con valores a los niños y jóvenes, nos encontramos en una situación carastrófica, cuyos resultados son del todo evidentes. pero por si eso no fuera ya suficiente, ahora uno de los pilares de la moralidad en la sociedad mexicana, la Iglesia Católica, es sacudida violentamente por los escándalos producidos por la conductas pederastas y homosexuales de muchos sacerdotes, y por sus descarados vínculos con las altas esferas ultraconservadoras de la sociedad, dejando a la institución religiosa muy debilitada y sin legitimidad para esgrimir argumentos en favor de una actitud y comportamiento morales en la ciudadanía. El desastre no puede ser mayor. Pero no parece haber un grupo de líderes con la estatura moral, con el sentido, con el patriotismo para sacar adelante a la nación. La clase política neoliberal, neoconservadora y tecnócrata ha hundido al país en la desgracia,y no parece haber más salida que quitarlos del poder, pues siguen empecinados en creer que su idea de país y sociedad, parcial y excluyente, puede acabar teniendo éxito y resultar benéfica para el país, que en su mentalidad quiere decir ellos y nada más que ellos.  Dada, por otro lado, la impotencia de la izquierda para construir un proyecto alternativo de nación y su incapacidad para unirse y caminar juntos en un mismo sentido, no queda sino apostar a esa sociedad conservadora, miedosa, intimidada e irresponsable, para que de ahí surjan las nuevas ideas y liderazgos que saquen al país adelante. Hay que apelar a esos pequeños grupos y asociaciones de la sociedad civil, para generar esas ideas y liderazgos, pero la tarea es para ayer, ya no puede esperar.    
Urge reconstruir la sociedad, las relqciones y el tejido social a partir denuevos y a la vez milenarios valores como la fraternidad, la solidaridad, la responsabilidad, la reciprocidad, la liertad y la justicia entre otros.

Tags: México, desastre, proyecto, alternativo, sociedad, civil, moral

Publicado por pedro_aureo @ 12:15
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