Lunes, 22 de junio de 2009
Ante la situación tn delicada que guarda el país, y ante las elecciones ya tan próximas, no queda sino hacer un llamado a la ciudadanía a actuar con sensatez y prudencia, pero también con un alto sentido de responsabilidad. Si aquí hemos criticado a la clase política, a sus corruptelas y vicios, a su negativa a oir la voluntad popular y a responder de acuerdo a las necesidades del pueblo y no  a sus deseos egoístas, es momento de llamar la atención para que como ciudadanos exijamos nuestros derechos. Sí, en este momento en que lo más fácil sería asumir la actitud de rechazo a participar activamente en la vida política,  hay que pedir lo más difícil, que es participar, para que esa clase política, sepa que ya no puede seguir dándole la espalda al pueblo, ni se le va a permitir hacer lo que le de la gana. En esta ocación no se trata de ir a las urnas simplemente a votar por tl o cual candidato, sino lo que ahora procede es ir a hacerles saber lo que como ciudadamos queremos, que en principio es que cumplan con aquello para lo que se les eligirá. Qué legislen leyes más justas y prácticas, claras y sencillas de entender y de aplicar; que al elaborarlas pongan como prioridad del interés nacional. Que esas leyes sirvan para mejorar el nivel y la calidad de vida, para desarrollar la economía, para garantizar la seguridad pública, el acceso a la salud y la educación. Que sirvan para que no haya mexicano sin pan que llevarse a la boca, producto de su trabajo y esfuerzo personal. Para que no haya mexicanos de primera y otros de segunda y tercera, sino iguales en derechos y en obligaciones. Sí es mucho en lo que hay que legislar, y hay que hacerlo con sentido ético, con una moral patriótica, con solidaridad para con los más pobres, para quienes tienen más carencias. Pero eso no se va a lograr si continuamos siendo una ciudadanìa apática y desesperanzada. La paricipación es necesaria en la elección y después de ella, exigiendo, reclamando, criticando y proponiendo. Lo que está en juego es la nación, y los hombres y mujeres que la conformamos. Por eso no podemos dejar más nuestro destino en manos de un grupusculo de cretinos que dicen saber que es lo mejor para todos, cuando en realidad, nunca nos han preguntado. No esperemos a que nos pregunten, mediante el voto digámosles lo que queremos y demandamos.   Y después mediante los mecanismos de rendición de cuentas, evaluemos su desempeño, y si no nos satisface apliquemos la revocación de mandato, y si han cometido delitos, enjuiciemolos política o penalmente. Y a quienes cumplan con excelencia premiemoslos, pero no cometamos el error histórico de reelegirlos. Que no se traten de perpetuar en el poder es nuestro derecho y obligación, no les demos la prerrogativa de hacerlo, no sería sino darles una patente para seguir haciendo corruptelas y negocios turbios. Asumamos pues nuestra responsabilidad como ciudadanos para poder exigir lo que legal y legitimamente nos corresponde.

Tags: Responsabilidad, etica, moral, participación

Publicado por pedro_aureo @ 16:45
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