Lunes, 09 de noviembre de 2009
El `día de ayer se celebró en Alemania el vigésimo aniversario de la caída del muro de Berlin. La caída de dicho muro no sólo significó la reunificación alemana, sino también, el derrumbe del bloque socialista, el fin de la guerra fria, y la unipolaridad en términos políticos y económicos lidereada por los Estados Unidos, que algunos interpretaron como el triunfo de la democracia, el liberalismo y el capitalismo. Hoy 20 años despues, al conmemorar dicho evento, trascendental en la vida Europea, deebmos meditar y reflexionar lo que eso significa para México en particular y Latinoamérica en general. Sin duda el derrumbe del mítico muro significó mucho más que la caída físca del mismo; significó a nuestro entender la caída del autoritarismo, de la dictadura, de la imposición forzada y violenta; la apertura a la libertad, la recuperación de la dignidad humana, la unificación de los pueblos europeos que tan difícil y costosa ha sido. Recuerdese que en menos de medio siglo Europa fue el escenario de dos guerras mundiales. Creemos que todo esto nos llama a destruir y derribar los muros físicos, ideológicos y espirituales que todavía hoy nos separan al interior de nuestros pueblos latinoamericanos, y entre las distintas naciones del continente.  La caída del muro de Berlin nos llama a tumbar todo aquello que nos separa para quedarnos con lo que nos une e identifica, con todo aquello que nos permita reconocer positivamente tanto lo que nos hace iguales como lo que, en este caso afortunadamente, nos hace diferentes. Es decir, nos invita a la tolerancia, a la democracia y al diálogo para construir naciones hermanadas capaces de una convivencia pacífica y armónica. Y esos ignifica abatir también el muro de la unipolaridad, es decir, de la hegemonía de una sola nación y un sólo proyecto político, económico y cultural, porque nadie, ningún país o bloque de naciones tiene la verdad absoluta y final. El fin de la historia no ha llegado y ciertamente está todavía muy lejos, tan lejos que no es aun visible. Por tanto debemos todavía aprender y reaprender a convivir de la manera más civilizada posible, y decimos reaprender porque a cada nueva geneación que llega a este mundo hay que enseñarle lo que ha sido nuestro nada agradable pasado, para que no se vuelvan a repetir los errores de esa historia que no debe volver a repetirse más. Así que la caída del muro de Berlin no es un suceso solamente para ser recordado y celebrado por los alemanes o los europeos, también nos concierne a nosotros, como recordatorio de los muros que todavía mantenemos en pie y como motivación para de una vez por todas derribarlos por amor al hombre. 

Tags: Muro, Berlin, caída, derribar, unipolaridad, historia, fin

Publicado por pedro_aureo @ 23:14
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