Mi?rcoles, 18 de noviembre de 2009
Los periódicos del día de hoy han puesto como una de sus principales noticias, el resultado del informe de Transparencia Internacional, que coloca a México en el lugar 89 en corrupción, lo que ha significado una pérdida de 17 lugares respecto al año anterior. Transparencia Internacional atribuye al crimen organizado, el narcotráfico, la falta de transparencia del gobierno y a la falta de rendición de cuentas por parte del mismo, como causas de esa caída de México en el índice de percepción de corrupación. A esas causas agregan la debilidad de las instituciones del Estado y la carencia de políticas estatales para el combate a esos males que nos aquejan. Ciertamente las causas señaladas son reales y verdaderas, pero creemos que el informe se queda corto en su análisis de las causas. El problema es mucho más de fondo y tiene que ver con la matriz cultural de nuestra sociedad. El problema de la corrupción se viene acarreando desde la época de la Colonia, desde la implantación del régimen virreinal y persiste sin duda hasta nuestros días. Los aspectos que bien señala Transparencia Internacional son desafortunadamente sólo unos pocos de los muchos en que se manifiesta la corrupción generalizada por toda la estructura social. La corrupción ha invadido muchas actividades socioeconómicas y la convivencia social. Se manifiesta en todas partes y, lo peor, se asume ya como algo natural con lo que hay que lidear día a día. Las famosas "mordidas" a las autoridades de tránsito, las "gratificaciones" a funcionarios públicos para que agilicen trámites, las "cooperaciones voluntarias" a los trabajadores del servicio de limpia, o la venta de medicamentos sin receta médica, son otros aspectos de la misma corrupción. No se diga, dejar al "criterio"de una autoridad el ejercicio o no de la ley. Pero la corrupción también semanifiesta en el egoísmo y la mezquindad de personas y grupos que no ven más allá de sus narices, en la dehumanización, en los delitos de cuello blanco, etc. La lista puede ser interminable. De allí entonces que el problema sea de índole moral, social  y educativo. Y que las principales armas para combatirla, además de la aplicación justa de la ley, sean los procesos de educación y socialización; pués es justamente que por medio de ellos, se aprende la corrupción desde la primeras etapas de la vida.  No es un asunto meramente judicial o policiaco. El niño, desde que empieza a cobrar conciencia de su existencia, desde que empieza a imitar la conducta de sus mayores, aprende la corrupción y la introyecta como parte de su persona. Es entonces desde las primeras etapas de la vida que hay que educar contra la corrupción, pero no solamente en ellas. como la socialización, es un proceso de formación integral del ser humano que debe durar toda la vida.  Para poder pues combatir efectivamente la corrupción, hace falta en principio la voluntad política de hacerlo bajo la premisa de que la salud de la sociedad es un elemento vital para la sobrevivencia de la nación. Hace falta amor a la patria y a quienes la componen; hace lalta pensar en el bien colectivo tanto como en el individual; hace falta tener la conciencia de que el bien no pued fincarse en el mal. Y claro está, hace flata una acción integral que ataque a varios frentes a la vez, pues las acciones aisladas o unilaterales de poco o nada sirven, así lo ha demostrado la experiencia histórica.
Publicado por pedro_aureo @ 9:59
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