Viernes, 27 de noviembre de 2009

Verdaderamente preocupante el informe presentado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe hace solo unos días, en relación al crecimiento de la pobreza y la indigencia en el continente, pero especialmente en México. Nuestra nación ha sido una de las máa afectadas por la crisis económica mundial, debido a la debilidad de la economía interna, la falta de previsión, a su vez producto de la soberbia y la incompetencia de las autoridades en materia económica. Los pronósticos de la CEPAL no son nada alentadores. Una cantidad más que considerable caerá en situación de pobreza, y una parte significativa caerá en la indigencia. Ello conucirá a un aumento de la economía informal, la delincuencia organizada y no organizada, el narcotráfico, el consumo de drogas con fines evasivos y, la violencia, sin contar las crecientes posibilidades para un estallido social de consecuencias incalculables, para el cuál el escenario ya está puesto.
El gobierno prefirió tapar el hueco de sus finanzas -producto de su ineptitud y corrupción- que tomar medidas de fondo y largo plazo que apuntaran hacia una reactivación económica, generación de empleos y mejora de salarios, que son las mejores medidas para salir de la crisis y evitar que la estructura social se siga deteriorando.
Se hace urgente un cambio sustancial en materia de política económica, pero para que tal cosa sea posible, es necesario que las autoridades en la materia sean capaces de una mayor apertura mental para dar cabida a nuevas propuestas, que las escuchen, entiendan y valoren a la luz del interés nacional, no del suyo faccioso. En caso extremo, hoy muy deseable por cierto, la renuncia del presidente Caldrón y su gabinete, con el fin de enderezar el rumbo económico y político del país.
Hay que incentivar el mercado interno sin detrimento del sector exportador; hay que alentar la inversión interna, dándole a la inversión extranjera un papel complementario.
De lo que se trata es de generar empleos estables y bien remunerados, de salarios más que suficientes para generar ahorro y una vida digna;  se trata de que la gente tenga en la bolsa dinero para el consumo diario, y de que tenga acceso a un sistema de seguridad social de alcance nacional, que llegue a todos los sectores sociales, especialmente a los pobres e indigentes.
De igualmente hay que apuntalar la situación de las clases medias, que han sido las más golpeadas por la crisis y las medidas económicas tomadas por el gobierno calderonista. Si es cierto que la mayoría del empleo es creado por las micro, pequeñas y medianas empresas, (propias de las clases medias) es necesario crear las facilidades para que estas empresas surjan, crezcan y se mantengan funcionando, generando empleo y producción de bienes y servicios.
Hay que propiciar nuevas formas de organización para la actividad económica y rescatar las formas cooperativas y comunales, de tal manera que existan más opciones para organizar el trabajo y la producción.
Finalmente, hay que re-elaborar el papel del Estado en materia económica. Si bien hay que respetar y alentar la iniciativa privada, que es una de las libertades fundamentales dels er humano, el Estado debe ser un Estado fuerte en le sentido de poder llevar a cabo todas aquellas actividades del àmbito económico que tengan un sentido público y social, no sólamente aquello que no sea redituable suficientemente para la iniciativa privada. Aquello en que está en juego el bienestar colectivo, el bien público, debe quedar bajo la administración estatal, sin demerito que la iniciativa privada pueda actuar complementariamente en esos terrenos. 
Sólo así se pueden revertir los pésimos augurios dela CEPAL. 


Tags: CEPAL, pobreza, indigencia, Estado, fuerte, bienestar, publico

Publicado por pedro_aureo @ 12:14
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