Jueves, 17 de diciembre de 2009
Conforme más leo sobre las distintas culturas prehispánicas que habitaron en nuestro continente, más me inclino en favor de la opinión de que, para sacar adelante a nuestras naciones y pueblos, hay que hacer un esfuerzo por recuperar las viejas culturas y civilizaciones que en nuestro territorio continental se desarrollaron. Nó sólo se trata de recuperar una parte muy importante de nuestra propia historia, con fines enciclopédicos, no sólo se trata de apuntalar nuestras identidades nacionales y culturales, tampoco se trata únicamente de un esfuerzo para conocer lo que esos antiguos pueblos hicieron, para no cometer de nuevo los mismos errores, lo cual ya sería, por cierto, una ganancia más que suficiente. Se trata de  poder mirar hacia el futuro, de trabajar, de construir naciones más fuertes, vigorosas, independientes y soberanas, capaces de convivir y relacionarse de una manera recíproca y equitativa en la que todos salgan ganando.
Los pueblos que vivieron en América, desarrollaron culturas y civilizaciones únicas, originales, diferentes. Crearon formas sociales,culturales y morales específicas, aportaron valores importantes para las relaciones entre los hombres y para las relaciones entre éstos y la naturaleza, que hoy, sin duda, serían importantes para nuestra sobrevivencia. No es pues, adecuado ni pertinente, dar la espalda a los muchos conocimientos, principios éticos, valores, prácticas, costumbres, tradiciones,  que nos legaron. sobre todo si esas actitudes negativas se fundamentan en el tabú, los prejuicios, el dogmatismo o la intolerancia de una visión del mundo euro-centrista que no es en realidad nuestra sino parcialmente. No se puede construir un presente y un futuro mejores, ignorando nuestro pasado en general o una parte de él, en este caso, la perspectiva de los pueblos y culturas indígenas. Somos pueblos mestizos, resultado de la mezcla entre lo indígena o nativo de esta tierra y lo europeo. No somos en ese sentido ni occidente ni oriente, somos América, algo nuevo y diferente, que debe construir día a día su ser, su particular manera de ser, su identidad, sus valores, sus culturas, sus obras materiales,intelectuales y espirituales. Y por favor, que eso no quiere decir negar ni lo occidental ni lo indígena, sino a partir de su muchas veces  contradictoria y conflictiva relación, algo nuevo y superior. Sí un movimiento dieléctico que nos permita ser esos pueblos y esas culturas que conscientes de sí mismas y de su sentido de existencia, puedan aportar para una mejor existencia propia y del resto de la humanidad. En este sentido, las artes así como las ciencias sociales y la filosofía, tienen mucho que trabajar en continuo intercambio y apoyo mutuo. El dibujante, el pintor, el escultor, el musico, el poeta y el literato, junto con el antropólogo, el sociólogo, el psicólogo, el abogado, el economista, el politólogo, el arquitecto, el ingeniero o el artesano,  deben sentarse a la mesa para hablar de lo nuestro, para aportar a lo nuestro, para construir con el ciudadano y el habitante común esa América Nuestra que nos reclama ese esfuerzo común y continuado hacia el progreso integral. Todos están llamados por igual a ese esfuerzo común, nadie debe ser excluído ni menospreciado.  Amèrica es nuestra casa, nuestro hogar, nuestra tierra madre a la que un día volveremos todos, nadie podrá hacer nada mejor por ella que nosotros mismos, defendamos su pluralidad racial, su mestizaje, , su multiplicidad cultural, sus numerosas naciones y pueblos, ya que ellos son nuestro patrimonio y riqueza.

Tags: Culturas, continente, América, pueblos, mirar, futuro

Publicado por pedro_aureo @ 12:19
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