Mi?rcoles, 13 de enero de 2010
Continuando con lo dicho en la entrega anterior, decíamos que el liberalismo muchas veces elevó la figura del individuo a niveles del absurdo, colocándolo por encima de la sociedad y sus instituciones, convirtiéndolo en un valor absoluto, haciendo caso omiso de la naturalesa gregaria del propio ser humano. Después colocó a ese mismo ser humano por debajo del mercado, condicionando sus existencia, su trabajo, e incluso su dignidad a sus supuestas leyes, con las terribles consecuencias que hoy vivimos en prácticamente todo el mundo. Los marxistas fueron especiualmente criticos frente al hecho de la explotación de unos hombres por otros y frente a la situación de desempleo y subempleo que viven millones de personas. Si bien el liberalismo propugnó por la libertad y el desarrollo de las capacidades de salier adelante por sí solo el famoso "Self made men", se olvidó de los lazos sociales que permiten y posibilitan la libertqad individual y el desarrollo productivo de habilidades y capacidades. El liberalismo tambén se olvidó de aquellos que no eran propietrarios para priviolegiar a los que sí lo eran, limitando así severamente que se cumpliera uno de sus más caros valores, la ifualdad de oportunidades. El socialismo realmente existente, por su lado, volvío a limitar la libertad y los derechos del individuo con la justificación de la construcción del estado socialista, donde se acabarían los abusos y excesos del capitalismo. Propugnó por la planificación estatal, la sociedad sin clases y prometió un mundo felíz donde el individuo podía ser agricultor por la mañana, pintor por la tarde o ecritor por la noche; en una sociedad  con bienes y servicios abundantes que uno ya no tendría que pagar para adquirir. Pero la realidad fue otra; fué una vez más el encadenamiento del individuo al Estado ya a la burocracia de la sdministración centralizada de todas las cosas. Escudado en la bandera de la "dictadura del proletariado" se acabó si, viviendo la dictadura, pero del Estado y su nomenclatura. Las libertades y derechos de los individuos fueron reducidos al mínimo, y las condiciones de calidad de vida se viniero abajo.  Finalmente, ese socialismo realmente se vino abajo estrepitosamente, pués fue incapaz de cumplir sus promesas para la clase trabajadora; el autoritarismo, la dictadura, la corrupción lo arruinaron todo. Pero como bien dijo Octavio Paz, los severos cuestionamientos que desde el socialismo se hicieron a las sociedades liberales capitalistas ahí quedan y mantienen su vigencia, y peor aun, están sisn respuesta. Así, ni el capitalismo ni el socialismo realmente existentes han logrado alcanzar los anhelos de sociedades más justas, equitativas, felices y pacíficas. Ambos paradigmas han demostrado no ser los adecuados para alcanzar esos nobles ideales, pero eso no quita que no hayan aportado elementos valiosos para la creación un nuevo paradigma, un nuevo enfoque de la sociedad,la cultura, la economía y la política, que logre construir esemundo mejor al que aspiramos. Antes de ver que elementos son recuperanles del liberalismo y el socialismo, veremos en la siguiente entrega los aportes de la doctina social de la Iglesia Católica, que se ha constituído como una tercera vía. ¿Es viable, es aplicable? Por lo menos merece un breve comentario, considerando que en países de latinoamérica, como México, el 90% de la población se autonombra como católica, y en la maoría de los estados del continente, excepción de Estados Unidos, Canádá, México y Cuba, es la religión oficial. ¿Qué tiene que decir esa Doctrina para el mejoramiento de las condiciones de vida de individuos, grupos y colectividades?

Tags: Liberalismo, socialismo, capitalismo, mercado, aministración, centralizada

Publicado por pedro_aureo @ 9:56
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