Lunes, 25 de enero de 2010

En las participaciones anteriores, hemos hablado de los paradigmas liberal, socialista, el ecológico y la doctrina social de la Iglesia, que han sido de alguna forma los modelos dominantes en la cultura occidental desde el siglo de las luces hasta nuestros días. A todos elloa hay mucho que criticarles por sus limitaciones y sus fallos, pero también tienen cosas valiosas que deben de ser recuperadas y mantenidas con miras hacia el futuro de la humanidad. Del liberalismo sin duda rescatamos la defensa del individuo, sus libertades y derechos fundamentales, que permitan reconocer la valía de cada persona, su unicidad e irrepetitibilidad; la defensa de de esas características frente a la masificación y la cultura de masas, así cómo el derecho a pensar, opinar, criticar y expresar libremente sus ideas, sin que nadie tenga derecho a cuartarlas o limitarlas; finalmente recuperamos del liberalismo la defensa de las minorías frente a la dictadura mayoritaria. 
Del socialismo no puede dejar de recuperarse el afán igualitario y destacarse el carácter gregario del ser humano, y, por lo tanto, valores tan importantes como la solidaridad, la responsabilidad y la reciprocidad frente a los demás,pues no somos entes aislados y completamente autónomos, que podamos satisfacer por nosotros mismos (individualmente) todas nuestras necesidades y deseos. Necesitamos de los demás. Recuperamos también la idea de un Estado que no sólo se limita a vigilar y regular,sino que interviene en el mundo económico, político y jurídico, en beneficio de las mayorías, creando el bien público.
La Doctrina Social de la Iglesia, nos recuerda acertadamente que la sociedad tanto como la conducta individual no pueden quedar en manos de la economía de mercado, del afán de lucro, del egoísmo, y el pragmatismo político, sino que hay que voltear hacia valores trascendentes que propicien el bien común. Encontrar un equilibrio entre el individuo y la sociedad, dándole a cada uno su lugar correspondiente y su valor y estimación.  Crear un estado de cosas en donde el desarrollo de la persona y las colectividades sea posible y viable.
Finalmente, el paradigma ecológico, nos recuerda nuestra condición de seres vivientes, necesitados de una relación más armoniosa y respetuosa con la naturaleza a la cual pertenecemos y dentro de la cual vivimos. No podemos seguir viviendo a costas de la misma como si nosotros estuviésemos por encima oo por fuera de la misma, postura que ha sido un grave error, que nos tiene al borde de una catástrofe ecológica. 
Así, una nuevo modelo de sociedad debe construirse sobre cuanto bases fundamentales, el individuo, la colectividad, la ética y la ecología; la economía y la política deben ser clara exresión de la armonía y estabilidad entre los cuatro elementos arriba señalados. Ni se puede ni se debe propiciar la supremacía individual sobre la sociedad, menos aun se debe promover una nueva anulación del individuo en aras de la sociedad; ni individuo ni las colectividades deben seguir atentando irracional y abusivamente contra el medio ambiente, como tampoco podeos ni debemos plantearnos una vuelta hacia atrás,para volver al campo, abandonando todas las cosas buenas que la ciencia y la tecnología y la urbanización nos han dado. Eso sí, hay que hacer un uso más lógico, racional, constructivo de la naturaleza, de los múltiples recursos que nos proporciona día a día. 
Finalmente, debemos plantearnos un nuevo modelo ético, que nos proporcione las base mínimas para establecer relaciones sociales, sconómicas y políticas más positivas, más esatables, trascendentes, orientadas hacia el bien del individuo, de la colectividad y del mundo en que nos ha tocado vivir; vale decir, hacia la justicia, la equidad, la responsabilidad, la solidaridad y la reciprocidad.  Urge en ese sentido recuperar la confianza del ser humano en sí mismo y en el prójimo, en la colectividad y en la sociedad. Ni la economía de mercado, ni la democracia formal, ni el estatismo, ni la dictadura, ni la soberbia científico tecnológica, nos han servido en ese sentido para nada..


Tags: liberalismo, individuo, colectividad, naturaleza, trascendencia, socialismo

Publicado por pedro_aureo @ 9:44
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