Jueves, 28 de enero de 2010
El tragico incidenteque tiene al borde de la muerte a Salvador cabañas, delantero del equipo de futbol América de la ciudad de México, es un claro ejemplo del deterioro de las condiciones de vida en la república mexicana. Es un ejemplo del retroceso que en materia de civilidad estamos viviendo, del deterioro de las relaciones de convivencia, de la corrupción moral que priva en la sociedad de nuestro tiempo. Un paso hacia atrás,  a las épocas del autoritarismo, la intransigencia, la intolerancia, de la arbitrariedad y la supremacía del más fuerte y poderoso dominaban en la vida comunitaria. El hecho es la manifestación del fracaso contundente del neoliberalismo y la cultura materialista de egoísmo, mezquindad, hedonismo, y afán de lucro que le acompaña y sustenta.
Cómo el caso de Cabañas hay desafortunadamente muchos más, que permanecen en el anonimato, que no salen a la luz pública porque no se trata de personajes conocidos y famosos del medio deportivo o el pseudo artístico, o de la política y el mundo financiero. 
Sin embargo su valor moral es el mismo. Se trata en todos los casos de seres humanos, de su salud y de sus vidas, de su derecho a vivir una vida digna, armónica, en paz y con seguridad. Desafortunadamente el debilitado e incompetente Estado mexicano ha sido y es hoy incapaz de proporcionar los mínimos de seguridad a los ciudadanos, ha sidoy es impotente para mantener el orden y la paz pública, y eso es algo que la sociedad no debiera permitir más. La reformas política y económica que se han planteado como necesarias y urgentes para sacar al país de la crisis global que sufre, tienen necesariamente que pasar por un replanteamiento del tipo de sociedad que queremos y por el modelo de convivencia que deseamos tener. Reformar la economía, las finanzas, la recaudación de impuestos, el funcionamiento del aparato gubernamental y el Estado en su conjunto, no servirán de mucho, si al paso no se reforman las normas de convivencia social. Si no hayde por medio un cambio ético social, puede que los cambios resulten una vez más contraproducentes y lo único que realmente suceda es que aparezcan nuevas formas de autoritarismo, de brutalidad, de arbitrariedad, de desprecio por el prójimo individual y colectivamente considerado. Ya que el caso del Sr. Cabañas llamó tanto la a tención, tal vez sea el momento adecuado para replantear la necesidad de dar un paso adelante en la búsqueda de un modelo societal que rescate lo mejor de la experiencia humana para lograr construir instituciones sociales más justas, equitativas, armónicas, pacíficas estables y respetuosas. Y aquí vale incluir uno de los pocos principios presentes en todas las religiones y filosofías creadas por el hombre: trata a los demás como quieres que te traten a ti.   
Deseamos la pronta y total recuperación de Salvador Cabañas, tanto como deseamos que la sociedad mexicana reaccione y sea capaz de dar un golpe de timón que cambie el rumbo actual por el que nos dirigimos al abismo. Queremos creer que todavía no llegamos al punto del "no retorno" y que tal cambio se puede dar, pero depende de la sociedad en su conjunto, de su urgente necesidad, de su deseo y su voluntad de cambiar para bien, es ya una cuestión de sobrevivencia.   

Tags: Cabañas, incidente, deterioro, condiciones, vida, civilidad, corupción

Publicado por pedro_aureo @ 10:15
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