Martes, 02 de febrero de 2010
Desde los primeros momento de la vida independiente de nuestro país, el sector liberal y progresista de la sociedad pugnó por el establecimiento de un Estado repblicano´que además fuera laico. No fue sino hasta la guerra de Reforma que tal Estado pudo empezar a construirse y establecerse. 150 años después se ha dado un movimiento de retroceso en el que se pretende dar marcha atrás a tan caro beneficio para la sociedad mexicana. Con las libertades y espacios que el gobierno de Felipe Calderón le ha dado a la Iglesia Católica, está ha iniciado una campaña política en contra del Estado laico. Campaña que se funda en la supuesta libertad de credos, pero que si se ve con datalle se trata solamente de la libertad, o más bien "su" libertad para opinar en asuntos que están de facto fuera de su competencia.
Jesús, a quien dicen representar fue muy claro al señalar que su reino no era de este mundo, y en afirmar que, "aDios lo que ess de Dios, y al César lo que es del César". Así que en realidad no hay justificación alguna para que la Iglesia Caatólica, como ninguna otra, abuse de la libertad y se meta en asuntos que no son de su incumbencia. La función de la Iglesia es la salvación de las almas por medio del convencimiento, no por medio de leyes civiles ni actos judiciales. Si la Iglesia ha sido incapaz de convencer a sus feligreses y de motivarlos a actuar libre y voluntariamente de acuerdo a su preceptos morales, la Iglesia tiene que cambiar sus estrategias y acciones, pero no querer imponer por medio de la ley lo que no ha podido por la vía del convencimiento. 
En un país multicultural como el nuestro, en donde conviven diferentes filosofías y religiones, donde hay creyentes e incrédulos por las razones que sean, el Estado debe garantizar por medio de la ley y la justicia, que todas las personas y grupos gocen de la misma libertad de creer o no crer en lo que quieran. No es derecho ni atribución del Estado imponer cierta manera de pensar y actuar en términos religiosos o filosóficos. El Estado debe crear eso sí, las condiciones que permitan la sana y pacífica convivencia entre todos los credos, dentro de los límites de la legalidad, pero no inclinarse en favor de alguno de ellos. Aunque formalmente se reconozca que la mayoría de la población es católica, cada vez más van creciendo los feligreses que creen en otras religiones y dioses, o que se autodefinen como agnósticos o ateos. Y esas minorías merecen el mismo respeto y trato que la Iglesia Católica. Eso permitirá evitar abusos tan grandes como el que se comete contra la mujer al convertir el aborto de pecado en delito, sin detenerse a analizar las muchas causas que pueden llevar a una mujer a abortar, aunque no sea la solución ideal ni deseable, y sin considerar que la primera vida que hay que proteger es la de la mujer que ya es un ser viviente en pleno uso de sus capacidades, habilidades intelectuales morales y físicas. 
En una república, en una democracia hay que defender la pluralidad, no por moda o gusto, sino porque México es un país multicultural y plurirreligioso, y porque siendolo, debe dar cabida a todas las expresiones en un ambiente de respeto, tolerancia y diálogo. Y esto sólo es posible lograrlo mediante la laicidad del Estado.
 

Tags: Estado, laicidad, laico, multicultural, pluralidad, religiones, filosofías

Publicado por pedro_aureo @ 10:17
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