Viernes, 12 de febrero de 2010
El día de ayer la Cámara de Diputados tomó una decisión trascendente para la vida política y social de nuestro país. Aprobó las reformas al Artículo 40 de nuestra Constitución Política, con el fin de elevar a rango constitucional el carácter laico del Estado. 363 diputados incluídos panistas, votaron a favor del dictamen, 1voto en contra y 8 se abstuvieron.  Se trata de un verdadero triunfo de la democracia pues se reconoce la plauralidad religiosa y cultural del pueblo mexicano, la cual se quiere defender y consolidar. No se trata de un cambio de tendencia jacobina, es decir, anticlerical y anticatólica, aunque esaIglesia lo interprete equivocadamente así. Más bien es defender el derecho de los ciudadanos a creer en el dios y la religión que quieran, o de no creer en nada si así les parece conveniente. Se trata de crear una estado de igualdad en el que las distintas iglesias puedan actuar dentro del ámbito de su competencia sin que el Estado intervenga y, se trata también que el Estado actúe de acuerdo a sus prerrogativas sin injerencia de las iglesias, especialmente la católica, tan proclive a intervenir en asuntos que rebasan sus atribuciones. Es decir, se traza una línea clara que separa lo religiosos de lo estatal. Y en eso todos salimos ganando, aun la propia Iglesia Católica, cuya labor debe ser sin duda ese reino que como Jesucristo dijo, no es de este mundo. El papel del Estado queda entonces definido como el de guardián y garante de que cualquier persona pueda ejercer su derecho a la libertad de conciencia y a la unión con todos aquellos que crean de manera similar, ya sea en términos religiosos y/o filosófico o ideológicos. A las iglesias queda la noble tarea de salvar almas de acuerdo a sus principios religiosos.
Si bien falta la aprobación de la Cámara de Senadores y de conseguirse está la aprobación de las Cámaras de Diputados de cada estado, el paso dado por la Cámara de Diputados nos parece muy importante e histórico, pues reafirma la convicción de que Estado e Iglesia tienen papeles totalmente diferentes uno de la otra y que cuando uno intenta intervenir en el ámbito y jurisdicción del otro, las cosas no caminan bien para nadie. A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César, mejor formula no puede haber para mantener la democracia y la pluralidad en el Estado mexicano.  
Por cierto que para muchas iglesias protestantes y evangélicas la medida será vista con muy buenos ojos, sobre todo aquellas que se rigen por principios democráticos congregacionales y defienden la autonomía de cada comunidad de creyentes , como es el caso de la Iglesia Bautista en México. En este caso cada congregación es del todo autónoma y soberana. Lo que nos reuerda que la democracia se construye de abajo hacia arriba, y no al vevés. 

Tags: Estado, laico, religioso, estatal, guardian, garante

Publicado por pedro_aureo @ 10:35
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