Martes, 02 de marzo de 2010
¿Sur o Norte? Es la alternativa que diversos intelectuales y especialistas se han planteado como pregunta a ráiz de la pasada Cumbre celebrada en Playa del Carmen, Quintana Roo. O dicho de otra manera, ¿debe México integrarse por completo al bloque norteamericano con Estados Unidos y el Canadá o, por el contrario, debe volver a mirar hacia el Sur? Para Jorge Castañeda, por ejemplo, la respuesta debiera ser afirmativa en el caso de la integración con las dos poderosas naciones del Norte, ya que con ellas, especialmente con  los Estados Unidos tenemos una muy estrecha y compleja relación bilateral y el 80% de nuestro comercioexterior. Para los que optan en favor de volver la mirada hacia el Sur, los argumentos se centran en una historia compartida debido a haber sido Colonias de la Corona española, en situaciones políticas, económicas y culturales muy parecidas, y en el ideal bolivariano de la patria grande. Hay quienes han llegado a decir que mirar al Norte es ver hacia el futuro, en tanto que voltear al Sur es divisar el pasado. Ninguna de las dos posiciones nos parece correcta, porque no hay necesidad de elegir entre el Norte y el Sur; es una falsa oposición. un dilema espurio. Se puede elegir ambas cosas, de hecho se deben elegir las dos, aprovechando la posición ciertamente privilegiada que geopolíticamente e historicamente ha tenido México en el ámbito de las relaciones entre Estados Unidos y los países de Centro y Sudamérica. Elegir ambas no sólo permitiría a México recuperar el liderazgo en el concierto de las naciones del continente, sino mucho más importante y trascendente, ser ese vínculo que permita al norte, centro y sur dialogar, acordar y concertar para beneficio común de todas las naciones americanas. Ser ese enlace que permita mayores intercambios de todo tipo entre los países de la región, lo que sin duda favorecerá a todos. Como bien dijo el presidente mexicano Felipe Calderón, hay que poner el énfasis en lo que tenemos en común, en unirnos, en respetar las diferencias y en dejar de lado los conflictos que solo han traido problemas y dificultades. Hay que aprovechar el impulso favorable que Brasil y Venezuela han dado al proyecto de integración latinoamericana en estos momentos de la historia, y buscar esa unidad en la diversidad. Así que ante la falsa disyuntiva entre Sur o Norte, la única respuesta coherente y lógica es las dos cosas. Con Estados Unidos y el Canadá por la cercanía geográfica y los vínculos especialmente económicos y laborales que nos relacionan; con el Centro y Sur, por el origen común, por nuestra historia colectiva regional, por la identidad de pueblos latinoamericanos, pero también por la gran posibilidad que existe de crecer juntos apoyándonos mutuamente tanto en lo económico, lo político y lo sociocultural. Es hora de re-conocernos más y mejor, de descubrir coincidencias y diferencias, y de aprovechar unas y otras en beneficio mutuo. Cada nación de este continente tiene mucho que aportar en muy diversos aspectos y de lo que se trata hoy y en adelante, es de crear las condiciones apropiadas, valga decir idóneas,  para posibilitar el intercambio entre nuestros pueblos.  Ni Sur, ni Norte, ambas sí.

Tags: Sur, Norte, Disyuntiva, Falsa, intercambio, naciones, re-conocernos

Publicado por pedro_aureo @ 9:46
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