Lunes, 08 de marzo de 2010
Conforme pasa el tiempo, la ciudadanía se decepciona más y más de la clase política. La torpeza e insensibilidad que expresan ante los problemas sociales, económicos, ecológicos, culturales, etc. es manifiesta. El descaro con que luchan por el poder, por el poder mismo, es sin duda preocupante. No sólo hay una evidente divorcio entre la clase política y la sociedad, sino que hay un alejamiento cada vez mayor entre una y la otra. Las consecuencias de tal separación pueden ser catastróficas, si consideramos que la democracia mexicana está aun en pañales, y como un bebé es muy débil y frágil. Y ya que mencionamos eso, es sin duda la decepción frente a la democracia, que no se ha reflejado en soluciones al los múltiples problemas de todo tipo que tenemos, lo que puede acabar resultando en un muy peligroso retroceso hacia el autoritarismo, la intolerancia, la dictadura. Un dicho popular dice que "primero es comer que ser cristiano", bien podríamos hoy aplicarlo señalando que primero es comer que ser demócrata, primero van la alimentación, la salud, la seguridad, un empleo seguro y un sueldo digno, que la democrácia. Esta última debiera estar sirviendo para lograr lo anterior, pero desafortunadamente no es así, porque a la resolución de la problemática social se le han antepuesto los mezquinos intereses de los políticos, independientemente de su filiación ideológico partidaria. Aún ésta ha pasado a segundo término ante la lucha brutal por el poder. 
Hoy muchos nos preguntamos para qué quiere el poder el PRI, o el PAN, o el PRD o cualquiera de los otrospartidos. Para qué quiere el poder Peña Nieto, Beltones o la Paredes, o el señorito Nava o el señor Ortega, o Andrés Manuel López Obrador. Tal pareciera que se quiere el poder para seguir depredando los recursos económicos y materiales, para asegurar la hegemonía de un grupúsculo enquistado en el gobierno y la alta empresa, pero no para asegurar un presente y futuro mejor para la nación, para sus pùeblos y ciudadanos, para las nuevas generaciones de mexicanos. Así las cosas, la nación vapuleada y vulnerada desde dentro, se hace cada día más débil en su interior y hacia el exterior, con los consecuentes peligros del estallido social y la ruptura. Y entonces no habrá fuerza pública suficiente, por legítima y legal que sea, para contener al México bronco, al México bárbaro que no espera sino el momento más adecuado para hacerse presente de manera violenta, demandando a punta de balas lo que por derecho le corresponde.
Lamentable resulta  que políticos de izquierda, derecha o centro;azules, verdes, amarillos, colorados o tricolores, no lo quieran ver ensimismados, autistas, que hicieron de las palabras de Carlos Salinas de Gortari "ni los veo ni los oigo" su filosofía de vida.    

Tags: clase, política, torpea, insensibilidad, autismo, poder

Publicado por pedro_aureo @ 10:35
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