Jueves, 11 de marzo de 2010

El affair escenificado por El Sr. Nava del partido Acción Nacional (PAN) y la Sra. Paredes del Parido Revolucionario Institucional (PRI), en el que también se han visto envueltos el gobernador del estado de México, el Sr. Peña Nieto y el secretario de Gobernación Fernando Gómez Mont, y no menos el presidente Felipe Calderón Hinojosa, no es sino una demostración más de la corrupción que impera en la clase política mexicana. De la impunidad, de la mentira, el engaño y la falsedad, como mecanismos de operación de un grupúsculo de personajes que usan y abusan del poder como si fuera una propiedad personal de ellos. Ya no importa el partido, la ideología, los principios programáticos y menos aún los colores, todos parecen cortados justo por la misma tijera, la tijera de la podredumbre, de la perversión. Ya no importa la política como instrumento de negociación, diálogo entendimiento y acuerdo en bien de la nación. Lo único que parece prevalecer es el interés por alcanzar el poder político y mantenerse aferrado a él al costo que sea. Parafraseando a Don Porfirio Díaz hoy habría que decir, pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los políticos sinvergüenzas.  ¿Y estos quieren la reelección de legisladores para profesionalizarlos y premiarlos o castigarlos? Sin duda alguna, sencillamente abría que correrlos a todos y ponerlos, como se usaba en la Colonia, al juicio de residencia y castigarlos debidamente. Es sin duda una indecencia escandalosa que el Sr. Nava y la Sra. Paredes no hayan renunciado a sus puestos y curules, y aun más penoso será que el Sr. Peña Nieto, llegue siquiera la candidatura del PRI a la presidencia de la República.
El escandalo que ha destapado una nueva cloaca de podredumbre no ayuda en nada al país y sí coadyuva a un descrédito aun mayor de los políticos, los partidos, y claro está, de la política. Si a algo habría que recurrir es sin duda, a la desaparición de los poderes y convocar a un congreso constituyente, a la elección de nuevas autoridades a todos los niveles y a la refundación de la patria. Es decir, a un limpia general. Los tiempos así parecen exigirlo de manera imperativa, la pregunta es si la sociedad tiene la valentía, la decisión, la voluntad de limpiar la casa de cabo a rabo. La sociedad mexicana se ha caracterizado por un conservadurismo, un pasividad y una tolerancia que lejos de ser virtudes, son hoy una verdadera patología extrema que hay que sanar. Una patología que la clase política ha aprovechado en su exclusivo favor y beneficio. ¿Hasta cuando podrá ser cambiada esta situación?, ¿cuantos escándalos más hacen falta para que el pueblo se harte?  ¿Cuántos Navas, Caldrones, Paredes, Peña Nietos y Salinas de Gortarí, y foxes más son necesarios para que este pueblo tan dolido y ultrajado se atreva a dar el paso más allá de foxilandia? ¿qué más se necesita para que esta ciudadanía reaccione?
Francamente no lo se, lo que si puedo prever es que de seguir las cosas en este talante, cuando el mexicano responda, seguramente lo hará de manera bronca, violenta, bárbara y eso, a nadie nos conviene.  Así que o queda sino hacer un llamado a la sorda y ciega clase política para que también reaccione y cambie y recuerde su papel y función en una sociedad republicana, federalista y democrática, como pretende ser la nuestra.  Como dice la sabiduría popular recordemos a los políticos que "no se mandan solos", el pueblo es el que manda, no ellos, ¿escucharon señor Nava y señora Paredes?.


Tags: Nava, Predes, Peña, Salinas, Gómez, affair, escánalo

Publicado por pedro_aureo @ 20:46
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