Martes, 06 de abril de 2010
En el programa Primer Plano del canal 11 del Instituto Politécnico Nacional, Lorenzo Meyer, Sergio Aguayo, José Antonio Crespo y José Francisco Paoli, se preguntaban el día de ayer ¿hacia dónde vamos? Y la respuesta fue múltiple y contundente. No sabemos a dónde vamos. Y no sabemos porque está faltando liderazgo, ha habido mala dirección, han prevalecido los intereses parciales y unilaterales de unos cuantos que se oponen a los de la mayoría, porque nos volvimos incapaces e imaginar el futuro que queremos para este país. Y agregaría yo, porque cuando hubo la oportunidad de avanzar hacia la constitución de una  nación más justa, equitativa, democrática, es decir, cuando hubo la oportunidad de mirar esperanzadamente hacia el futuro, decidimos voltear al pasado, y nos pasó lo que a la esposa de Lot, nos hemos quedado convertidos en una estatua de sal, paralizados y estancados y al borde de la desintegración con un soplo de aire. El sentido de unidad se está perdiendo peligrosamente y junto con él, la idea de interés nacional. Prevalecen los intereses particulares y parciales. Cada quien trata de sobrevivir como puede. Pero lo pero es aun peor es que a la juventud y a la niñez se les ha expropiado tanto el futuro comoel presente, ya no saben a donde ir, porque como dijo Sergio Aguayo, no saben a donde va México. En esa situación nuestra juventud es presa fácil de la drogadicción, la delincuencia, las conductas destructivas y la marginación. 
México nació soñando con ser un país capitalista a la altura de las naciones europeas. El sueño se ha convertido en pesadilla, la pesadilla en obsesión. El México capitalista fue un sueño fallido que nos negamos a reconocer. ¿Esta la solución en el socialismo realmente existente o en el idílico comunismo? Ciertamente en ninguno de los tres viejos proyectos socioeconómicos occidentales. Una vez más es necesario poner la mirada en el futuro pero sin voltear hacia atrás, a ese espacio de supuesto confort que nos daba lo ya conocido aunque en realidad no fuera tan bueno. Mirar hacia el futuro es recobrar la capacidad de soñar e imaginar, de construir algo nuevo, que por humano será imperfecto, pero que puede, si nos lo proponemos, ser algo mucho mejor que lo que hoy tenemos. Nuestra niñez, nuestros jovenes no solamente tienen derecho teórico sino práctico  a ese soñar, a ese imaginar, a las fantasías de una patria mejor, y quienes hoy estamos a cargo de la dirección y gobierno de la sociedad, quienes hoy podemos influir, educar, socializar, no podemos volverle la espalda a las nuevas generaciones, ni a nosotros mismos. Responder a la pregunta de hacia donde vamos es hoy un trabajo prioritario, que hay que responder a partir de lo mejor de nuestras tradiciones indígenas y europeas, es recobrar el sentido de utopía, que por cierto no significa lo irrealizable o imposible, sino lo contrario, es decir, lo que no existe ahora pero puede llegar a ser.  Imaginemos, pensemos, soñemos con el México de mañana, más libre, más justo, más equitativo, más democrático, más digno ...

Tags: utopía, liderazgo, dirección, imaginar, futuro

Publicado por pedro_aureo @ 10:51
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