Jueves, 08 de abril de 2010
El día de ayer, en el programa que conduce Porfirio Muñoz Ledo en el canal 34 del estado de México, se  trató el tema de la integración latinoamericana. Dos cosas me quedaron claras después de ver el programa: en primer lugar que hay que dejar de lado tanto discurso y palabrería y ponerse a trabajar y; que la única manera de avanzar en el camino de la integración regional, supone trabajar en función de aquellos asuntos que son de interés común multinacional, que generan coincidencias entre los distintos países del subcontinente. Poner el énfasis en las coincidencias sin que ello implique olvidar las diferencias de postura y opinión, que también son válidas.
No menos importante es considerar las diferencias de tamaño de cada nación, y las diferencias de poder y capacidad que implican esas diferencias de tamaño. No es lo mismo Haití que México o Brasil; no es lo mismo tampoco Guatemala que Uruguay. Es decir, no se debe hacer tabla rasa de las naciones, sino considerar positivamente las diferencias existentes entre los distintos países de América Latina, pues sólo a través de esas diferencias es posible construir una integración que sea justa y equitativa. Es muy cierto que existen muchos elementos históricos comúnes, pero no es menos cierto que también existen profundas desemejanzas entre las naciones, sus historias y evolución. Tanto lo igual como lo distinto pueden ser utilizados para bien, si se miran desde la perspectiva correcta.
Lo importante es la voluntad de construir, de beneficiarse mutuamente, de asumirse plenamente como región con características propias que la diferencian de otras del mundo. Tal vez no podamos fundar y construir una nación única, pero si es posible constituirse como región ante el resto del planeta. Esa voluntad no debe ser solamente la de los gobiernos y los estadistas, sino la de los pueblos. Y en ese sentido hay un trabajo muy intenso de largo plazo que realizar a niveles de educación, socialización y cultura. Despertar el sentimiento de comunidad y región sin demérito de las identidades nacionales nos parece el camino más viable a seguir. Unir respetando nacionalidades e identidades; culturas y valores, etc.  Estrechar relaciones comerciales y políticas; construir más y mejores vías de comunicación y transporte, son algunas de las muchas cosas por hacer. Y hay que empezar ahora, que los tiempos y los vientos parecen favorables para nuestra América. No hay por qué seguir en solitario un camino que se puede caminar acompañado.

Tags: América, integración, unidad, igual, distinto, sentimiento, identidades

Publicado por pedro_aureo @ 11:38
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