Jueves, 15 de abril de 2010

El proyecto de ley anti monopolios va a encontrar muchas resistencias para su aprobación en ambas cámaras y en la sociedad. Desafortunadamente los últimos gobiernos neoliberales dejaron que muchas grandes empresas se convirtieran en monopolios, duopolios u oligopolios, al tiempo que,premeditadamente, se debilitaba al Estado reduciendo el tamaño del gobierno, de acuerdo al principio liberal del "Estado mínimo". Hoy México está pagando las consecuencias de ambas estrategias, la consolidación de monopolios privados y el debilitamiento extremo del Estado. Cosa que está muy lejos de beneficiar al país. Sólo unos cuantos, se comenta que alrededor de 400 empresas, son las realmente beneficiadas y el resto del país sale perdiendo. El Estado liberal no debiera permitir que etas cosas sucedan. Hoy empresas como Televisa han logrado conjuntar tal poderr político y económico, que tiene capacidad para rebelarse o por lo menos resistirse al mandato del Estado; para querer imponerle legislaciones a modo e incluso, de imponer su propio candidato a la presidencia de la República, el copetón Enrique Peña Nieto.(1) Pero como Televisa existen empresas con poder equivalente en otros sectores de la vida económica, como Bimbo en la cuestión del pan y comida chatarra, o Sigma en la producción de carnes frias y derivados de leche, o Walt Mart en supermercados, ADO en autotransporte federal de pasajeros, junto con IAMSA y Estrella Blanca. Pocos son los sectores que no son controlados por alguna empresa, generalmente extranjera, que domina ampliamente ese sector. Revertir tal situación no va a ser cosa fácil, regresar al pueblo los espacios para que la libre iniciativa se pueda poner en práctica no va a ser nada sencillo. Y sin embargo, si queremos fortalecer realmente a la sociedad, no hay otro camino. Sólo cuando las oportunidades de educación, salud, trabajo, libre empresa se hacen efectivas, puede la sociedad avanzar y consolidarse. Ni el absolutismo del Estado ni el control monopólico u oligopolico garantizan crecimiento, desarrollo, libertad y democracia. La tarea es fortalecer al Estado, al Estado Liberal y democrático, no cualquier forma de Estado. No el Estado mínimo, que como ya hemos visto es débil e incapaz, tampoco el Estado dictatorial y absolutista que lo controla todo y o posee todo. La pregunta que queda en el aire para responder, es si la clase política estará a la altura del reto de transformar este Estado débil e incapaz en un Estado fuerte, liberal y democrático sin caer en el extremo contrario. La otra pregunta es si tenemos políticos liberales que caminen convencidos en el camino que hemos señalado, porque tal aprece que los políticos liberales ya no existen en nuestro país: Neoliberales ( o arcaicoliberales) parece haber muchos desafortunadamente, y ofrecen gran resistencia y oposición a todo cambio que signifique progreso, no sólo porque no quieren perder sus privilegios, sino también por su dogmatismo e intolerancia, por su confusión que los lleva acreer que su beneficio grupal es el beneficio de todo México y por último, y no por ello más importante, por su miopía que les impide tener una visión de Estado. Trágica combinación que tiene al país al borde del colapso.

(1) A mis amable slectores les dejo la siguiente inquietud a manera de pregunta. En caso de ganar Peña Nieto las elecciones presidenciales del 2010, ¿quién gobernaría realmente al país, el gobierno seguiría estando en Los Pinos o en Chapultepec 18?   


Tags: Estado, empresas, monopolios, oligopolios, duopolios, liberal, democrático

Publicado por pedro_aureo @ 9:28
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