S?bado, 24 de abril de 2010
Tanto en quienes sostienen posturas liberales o conservadoras, tanto en quienes se asumen como liberales, anarquistas, socialistas o comunistas, o cualquier otra ideología política, económica o religiosa, encontramos dos graves problemas: por un aparte, la conversión de sus principios, creencias y valores en verdades absolutas incuestionables, en credos de fe y, a consecuencia de ello, la negativa a contrastar esos principios sacrosantos, con la realidad económica, política, social y cultural. De hecho se cae en la actitud contraria a lo razonable, ya no digamos científico, que es querer encajar a la fuerza, irracionalmente, a la realidad dentro de una teoría o serie de postulados, que por muy venerables que sean, por auténticos que parezcan a la luz de la razón y la lógica, no son más que eso, postulados teóricos, que en el mejor de los casos dan una versión coherente pero simplificada de la realidad existente. Si aspiramos a poder transformar la realidad en algún sentido determinado, pensando en el beneficio de la sociedad o de gran parte de ella, es menester quitarse el ropaje sacerdotal y dejar de lado las pretensiones de ser poseedores de la verdad última y definitiva, para oír, ver, palpar la realidad objetiva, en toda su riqueza y complejidad. No pretendo sostener aquí que es posible una visión del todo objetiva, neutra y desprejuiciada, totalmente racional y lógica, tal vez eso no sólo no es posible ni deseable, pero sí es posible acercarse a mirar la vida real sin la excesiva carga de la ideología, los prejuicios, la subjetividad que nos nubla por completo la visión y la percepción.
En este espacio se ha sostenido la idea de que hay que avanzar más allá del liberalismo, del socialismo, del comunismo y las ideologías conservadoras, para poder progresar; esto significa que a la luz de la realidad revisemos y reformemos o, incluso cambiemos radicalmente nuestros puntos de vista y nuestras opiniones. Filosofía, ideología o enfoque teórico metodológico que no se confronta con la realidad está destinado a morir indefectiblemente, pues en poco tiempo perderá su valor y riqueza, por gande que ésta sea. Se habrá resecado, endurecido, rigidizado a tal grado, que no será sino una colección de buenas ideas y posiblemente buenas intenciones, pero no más.
Hasta ahora hemos tratado de meter a la realidad dentro de nuestras filosofías e ideologías, y el fracaso ha sido rotundo, así ,o indican la pobreza, la marginación, el hambre, la enfermedad, el desaliento y la desesperanza de millones de seres humanos que han quedado al lado del progreso, de los avances de la ciencia y la tecnología, del trabajo y el empleo, de la compasión y del amor. Hoy es todavía un buen momento para rectificar el rumbo, de bajarnos del pedestal de la soberbia y la prepotencia, de los dogmas y las verdades absolutas, para ver al ser humano en su muchas veces cruda y grosera realidad, en toda su miseria y podredumbre, pero también en sus cimas de amor, solidaridad, responsabilidad, reciprocidad que ennoblecen y dignifican a la especia humana. Ni el liberalismo, ni el comunismo, ni el socialismo, ni el monarquismo o cualquier otra corriente puede darnos nada valioso y útil si sigue encerrada en sí misma, en sus propios prejuicios e intolerancia, de espaldas a la realidad de la vida humana individual y colectivamente considerada. Tampoco sirven de mucho los determinismos que nos quieren conducir a paraísos pre-establecidos en esta o la otra vida. Ni el paraíso cristiano de la vida eterna, ni el comunismo marxista de la sociedad sin clases ni Estado. Ni el mundo idílico de la libre competencia que deja hacer y pasar y que ha traído más mal que bien. Más bien dejemos abierta la puerta para que sea el propio ser humano el que construya su futuro poco a poco, con cada nueva generación, con el esfuerzo de su trabajo, con la inspiración de sus más nobles sentimientos y emociones, con el arma de la razón. Por o tanto, fomentemos en la escuela, el trabajo, las relaciones sociales, en la cultura, la sensibilidad, el pensamiento crítico, la actitud propositiva, la originalidad y la creatividad, la libertad de elección y acción, tanto de individuos como de colectividades. Perdámosle miedo a la indeterminación, al futuro abierto y rico en posibilidades. 
    

Tags: ideologías, filosofías, verdades, aboslutas, credos, determinismos

Publicado por pedro_aureo @ 11:18
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