Martes, 11 de mayo de 2010
El pasado jueves 6 de este mes de mayo, Raul Cremoux, entrevistó al politólogo mexicano Césa rCancino, en su programa Barra Libre del canal 34 de televisión, a raíz de la publicación de su libro titulado "La muerte de la ciencia política". En su libro, el Dr. Cancino argumenta que a pesar de que hoy el estudio de la ciencia política esta en una fase de crecimiento, con cada vez más estudiantes y escuelas que imparten esa licenciatura, en realidad se trata de una ciencia muerta, porque como las demás ciencias sociales, ha cometido el error de encerrarse en sí misma, alrededor de sus propios dogmas, principios y "verdades", alejándose voluntariamente de la realidad política, económica y social. En una momento en que en nuestro país se encuentra en una grave crisis que abarca prácticamente todos los aspectos de la vida política y socioeconómica, esto es un asunto muy grave. Hay crisis de la aún incipiente democracia mexicana, crisis de la representación, crisis de identidad, falta de un proyecto de sociedad y nación. En tal situación es no sólo una grave error sino un pecado imperdonable, que la ciencia política, como la economía, o el derecho, o la sociología, desdeñen y le den la espalda a la realidad de millones de seres humanos, que necesitan con urgencia del saber político, sociológico y económico, para encontrar alternativas y caminos viables para salir de la crisis. Sería lamentable y desconsolador, encontrar que las ciencias del hombre se han vuelto autistas, y como dijo ese oscuro y tenebroso personaje de la política nacional, cuyo nombre no me quiero acordar, "ni los veo ni los oigo", es decir, ni ven ni oyen lo que la sociedad den su pluralidad y complejidad dice y pide. Creo, entonces, que la ciencia política, como la economía, el derecho o la sociología, debieran imitar a la psicología general y social, que trabajan en estrecho contacto con la gente, que siempre están retroalimentandose de la experiencia de campo, de la vivencia, de lo cotidiano, del experimento y la reflexión, esto debido a su enfoque en gran parte clínico y médico. Ni la ciencia política, ni la sociología, ni la economía pueden o deben seguir encerradas en sus teorías, y creer que la reflexión, por lógica y coherente que sea, es capaz de brindar explicaciones y soluciones aptas para la vida real, cotidiana  y práctica. La economía neoliberar es un excelente ejemplo de tal situación. No es alejadas del individuo, de los grupos, de las colectividades y organizaciones, como se puede conocer con certeza la realidad, menos aun se puede pretender tener respuestas pertinentes para la misma. Por ello, coincidimos con el Dr. Cancino en que, desde este punto de vista, del divorcio entre ciencia y realidad, se puede considerar a las ciencias políticas y sociales, al igual que la economía y el derecho como ciencias muertas. ¿Podrán resucitar? Sí, en la medida en que salgan a la calle, la avenida, la plaza, el parque, y todo lugar público en que se discute y se interacciona, en donde se negocia y se acuerda, ó en donde se protesta y se lucha por determinada causa. Hay que quitarse el saco y la corbata y estar dispuestos a ensuciase las manos y los vaqueros y abrevar de la sabiduría popular, de sus quejas, de sus molestias, de sus descontentos, de sus deseos y necesidades, de sus anhelos y esperanzas.   

Tags: ciencias, políticas, sociales, economía, derecho, muerte, psicología

Publicado por pedro_aureo @ 17:22
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