S?bado, 07 de abril de 2012

Si bien es cierto que el liberalismo ha sustentado de varias maneras al sistema económico capitalista y a la democracia formal, también es cierto que desde la divulgación y aceptación del neoliberalismo, paradójicamente, el capitalismo se ha convertido en el más importante enemigo del pensamiento liberal y sus valores. habiendo desaparecido el "socialismo real", habiendo caído el Muro de Berlin, no quedo sino el capitalismo como sistema económico hegemónico, al cual, en  amyor o menor grado, salvo muy raras excepciones, se han plegado las naciones del mundo. En pleno siglo XXI, el capitalismo se ha vuelto en enemigo del liberalismo, de sus más caros valores, el individuo y la libertad positiva de este. oy el capitalismo se ha convertido en una nueva forma más sofisticada y compleja de dominación de lo económico sobre los individuos. Hoy, en aras de defender la libertad de mercado y la existencia de las grandes empresas, especialmente las trasnacionales, se ha sujetado al individuo a una situación de opresión que se manifiesta de múltiples maneras. Bajos salarios, eliminación de prestaciones, inseguridad en la permanencia en el empleo, despidos, subempleo, jornadas laborales extenuantes, cancelación de la seguridad social, privatización de los fondos de retiro, son un conjunto de medidas que tienden a limitar y a cancelar las libertades civiles económicas y políticas del ciudadano. Por defender a las grandes empresas y la muy discutible libertad económica; por defender la libre circulación de bienes de todo tipo, se está oprimiendo al individuo. La liberta del individuo, se ha convertido en la libertad de consumir sin sentido, de quedar desempleado, de no poder competir en condiciones de equidad. Por defender a las grandes empresas, se ha debilitado en extremo a los gobiernos y s eles ha convertido en gestores de los intereses de la gran bueguesía internacional. El individuo ha sido hecho a un lado, y lo que eran medios se convirtieron en fines. Lo importante y prioritario no es más la persona sino el capital, no el individuo sino la empresa, no los valores humanos, sino el sujeto como mercancía intercambiable. Frente a esta situación, los liberales deben de replantearse sus posiciones filosóficas en materia política, económica y cultural, así como su actuar en el mundo. No se trata de abandonar los valores liberales y volverse socialista, comunista, fascista, o cualquier otra cosa que pueda existir.  Sino que debe reivindicar los grandes valores del individualismo y la libertad del sujeto. Y debe ver, como en esta época, puede defender a éste y a sus valores más preciados. Pero ello requiere de un esfuerzo intelectual (reflexivo y creativo) muy grande, del que por cierto, no puede escapar so pena de traicionarse a sí mismo. El eje central, el núcleo duro de esa defensa debe ser una vez más, como en sus comienzos el individuo y la libertad humana. En el momento en que dejen de defenderse esos principios, se habrá abandonado la postura liberal y se habrá dejado al individuo indefenso frente a las grandes corporaciones y el dinero.


Publicado por pedro_aureo @ 9:29
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