Lunes, 23 de abril de 2012

Uno de los graves errores del pensamiento liberal contemporáneo ha sido instir en la idea de la reducción del Estado. No sólo porque ha confundido Estado con gobierno, sino también porque no ha sabido distinguir entre lo que debe ser espacio de lo público, territorio del Estado, y la privado que es la zona de la sociedad civil. En el Estado moderno, tiene que haber una clara distinción entre aquellos espacios de carácter público, que tienen que ver con el bienestar de la sociedad en su conjunto, y lo privado que tiene que ber con el bienestar de los particulares. Y así como no todo puede caer bajo el control y administración del Estado si se quiere respetar al inividuos y los grupos y colectividades que se crean con diversos fines socioeconómicos o sociales, tampoco puede redurir al Estado a los intereses de los particulares. Un debido equilibrio entre lo público y lo privado es necesario en los Estados actuales.Hay bienes públicos que no es debido privatizar, aquellos que corresponde al Estado administrar y operar y cuya función es que todos los habitantes, todos los ciudadanos, tengan acceso y se beneficien. Tal es el caso de la educación, la salud, el medio ambiente, y los recursos etratégicos que posee la nación en su territorio, así como la seguridad pública. En algunos de elos, la salud, la educación, por ejemplo, la participación privada debe tener una carácter accesorio, complementario, pero al Estado corresponde su control y administración fundamental. En cotraparte, no toca al Esatdo decidir sobre asuntos de carácter privado de los individuos y familias. El gobierno no debe intervenir en la administración intrna de las empresas y las organizaciones, salvo el caso de la comisión de delitos y uso abusivo del poder de la empresa. Pr ejemplo, el Estado debe evitar los monopolios y prácticas monopólicas u oligopólicas. Lo que por cierto no es posible en un Estado debilitado y disminuído. La idea liberal del "estado mínimo" es insostenible en la práctica. El Estado debe fijar las reglas para una competencia equitativa y hacelas cumplir, para bien de los participantes en el mercado. Que nadie monopolice ni controle sectores del mercado. Y menos aun, que el Estado deje sin vigilancia ni contol el libre flujo comercial. Así como un padre de familia no permite que su familia gaste dispendiosamente los recursos financieros y materiales que posee, tampoco el Estado puede dejar la economía al libre alberdrío de los particulares. En beneficio de los mismos, se deben fijar normas, leyes y reglas que permitan la mayor libertad de acción posible sin caer en el caos y la anarquía. Entonces, no se trata de minimizar al Estado sino de crear un Estado liberal.      


Publicado por pedro_aureo @ 11:36
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