Domingo, 13 de mayo de 2012

Los cuatro candidatos que contienden en el proceso electoral mexicano por la presidencia de la República han asumido posturas liberales en manor o mayor grado y con diversos tintes. Sin embargo, ninguno de ellos es un liberal en toda la expresión de la palabra. El liberalismo que asumen es parcial y fraccionado y se entremezcla con elementos de otras ideologías políticas y económicas. En el caso del partido Acción Nacional, el liberalismo se combina con la filosofía del personalismo y la doctrina social del a iglesia católica; en el caso del Partido Revolucionario Institucional, con el neoliberalismo económico y el corporativismo más rancio, en el Partido Nueva Alianza, las ideas liberales se amalgaman con el corporativismo y el sindicalismo de los maestros (docentes) que trabajan para el Estado, y en el Partido de la Revolución Democrática, con algunos elementos de pensamiento de izquierda muy moderados y de iclinación popular, que reivindican a los sectores pobres y marginados de la sociedad. Desafortunadamente en los cuatro casos hay una notable ausencia, que es la defensa del individuo, sus libertades y derechos. Igualmente está ausente todo planteamiento de un liberalismo más cooperativo y preocupado por los demás. Se sigue con la idea de indentificar equivocadamente individualismo con el egoísmo, la mezquindad hasta llegar casí al autismo. Y esa idea de individualismo no es necesariamente correcta y, sobre todo, aplicable a la situación específica del México actual. Se necesita de un liberalismo que reivindique al individuo sus derechos y libertades, pero también que sea capaz de reconocer que el individuo, para ser tal, necesita de los demás, tanto como los demás necesitan de él. Es decir, una idea  de individuo que entiende que el individuo de constituye y se produce en sociedad, no aparte de ella. Y que por lo tanto, el individuo tiene un compromiso con los demás en tanto ser gregario. Liberalismo no significa que se ejerza la libertad para hacer y deshacer irresponsable y egoistamente.  La libertad exige responsabilidad y compromiso para con los demás. Así que si se quiere defender al individuo, sus derechos y libertades, esto se debe hacer en el marco de la sociedad y la cultura, no afuera ni en contra de ellas. En ese sentido, hay que encontrar las formas en que manteniendo la individualidad de cada persona,a la vez se colabore y apoya a la sociedad. Individuo y sociedad no son automática e irremediablemente términos antinómicos. Se puede participar y colaborar de la vida social sin perder la identidad y los derechos y obligaciones individuales. Y a eso es a lo que hoy debiéramos los liberales dedicarnos si queremos realmente que la figura del individuo no quede una vez soguzgada y colocada en un segundo plano, prvilegiándose por encima de él, a los monopolios económicos, políticos, culturales o al Estado y la Iglesia. Las grandes corporaciones, empresas, organizaciones sindicales y civiles deben estar al servicio de los hombres, de los individuos, no al revés. Igual cosa se puede decir de la tecnología, las maquinas, las herramientas y los instrumentos, que deben estar al servicio del hombre, para ser utilizadas por éste para su beneficio y bienestar. Pero para no caer en la "dictadura del individuo"  también es especialmente importante que el individuo tenga desarrollado un sentido social en términos de pertenencia y corresponsabilidad. No hay pero forma de individualismo que aquella que supone que el individuo debe recibir todos los beneficios gratuitamente sin reconocer la necesaria responsabilidad de aportar de sí mismo, lo más y mejor que tenga para el bien de otros, a través de us ejercicio laboral, de su trabajo, su ocio, de su inteligencia y creatividad.        


Publicado por pedro_aureo @ 16:12
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