Viernes, 25 de mayo de 2012

La lectura de la historia de Panamá me inspiró una pequeña y breve reflexión sobre la implantación del modelo neoliberal en el mundo, pero especialmente en América Latina. El punto central es que, desafortumadamente instituciones como el FMI, el BM, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, la OCDE, el BID, creen que un modelo económico se puede implantar a la buena (o a la mala), sencillamente porque ellos creen que es lo mejor. Mejor para ellos pero que en su mentalidad ideologizada creen es lo mejor para el mundo entero. Lo cual obviamente no es cierto. Si bien en algunos países el modelo neoliberal ha funcionadamente, como el caso de Panamá y quizá el de Chile, en gran parte obedece a factores políticos, económicos y socioculturales particulares de cada nación o pueblo. El modelo no puede ser aplicado a raja tabla en todas partes y en cualquier situación. Se requiere que haya un conjunto de factores propicios para la implantación de ese modelo como el de cualquier otro. Y muchos de esos factores no son económicos y sí socioculturales, políticos e incluso personales. Si el modelo neoliberal ha funcionado en Panamá ha sido debido a las características particulares de dicha nación centroamericana. Es una nación que nació, por así decirlo, abierta al mundo, a los flujos comerciales, cosa que no sucedió, por ejemplo, en Bolivia o en México o Venezuela, por citar sólo algunos.

El problema radica pues, en que un grupo de economistas "iluminados" se creen poseedores de la verdad y creen que su verdad es absoluta y universal, y por lo tanto aplicable a toda nación esté en la situación que esté. La verdad de los hechos demuestra justo lo contrario y, por lo tanto, llama a un análisis, a una reflexión, a una crítica de dicho modelo económico para ver si es realmente suceptible de ser implantado y si al hacerlo la sociedad en realidad mejorará. No se puede hacer lo que los borbones, que decían, gobernar para el pueblo sin el pueblo.  Como tampoco se puede ni debe partir de una perspectiva parcial y unilateral para implantar un modelo económico. Lo económico es tan delicado y trascendental que no puede dejarse sólamente en manos de economistas por "iluminados" que estén y lo "sabios" que sean. La implantación de un modelo económico requiere de una discusión multidisciplinaria y abierta, y de carácter social. y en esa discusión la historia, la cultura, la mentalidad colectiva tiene mucho que aportar.  Igualmente las estructuras económicas de esa sociedad, su grado de desarrollo científico y tecnológico, incluso de demografía y la geografía nacionales. En cocnclusión, no se pueden implantar modelos económicos, ni a la buena ni a la mala, sin que la sociedad participe  previamente en su discusión, pues, ella será la primer afetada para bien o para mal. La discusón tiene que salir de las lujosas oficinas, de la salas de juntas, de los cubículos académicos a la calle, a la plaza, a los espacios públicos, ya que lo económico es un tema eminentemente social y público.


Publicado por pedro_aureo @ 16:48
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