Viernes, 27 de julio de 2012

No todos los liberales estamos a favor de la desaparición del Estado ni del debilitamiento del gobierno, como algunos otros sostienen. La experiencia nos ha enseñado que un Estado-nación cuyo gobierno ha sido reducido y debilitado, se vuelve un Estado frágil y vulnerable frente a las fuerzas internas y las presiones externas. No se puede pensar en el Estado como gobierno únicamente. El Estado es bastante más que eso pero parte de su fortaleza es un aparato gubernamental sólido, eficiente, con dirección, que busque crear y recrear las condiciones políticas, económicas y socioculurales para que individuos, grupos, colectividades,organizaciones y empresas privadas o cooperativas, puedan llevar a cabo las tareas para las cuales fueron constituídas.  Eso un gobierno reducido a su mínima expresión no lo puede hacer, como tampoco un gobierno al que se le han limitado sus atribuciones y reducido su radio de acción. Por supuesto no se trata de dar marcha atrás y volver a construir los viejos y caducos gobiernos altamente burocratizados. Menos aun constituir un gobierno que se entromente en todos los aspectos de la vida, invadiendo la esfera privada indebidamente. Pero sí se trata de tener un gobierno con las atribuciones necesarias para conducir a la sociedad en su conjunto hacia el progreso, el bienestar, mejores niveles de vida y con una convivencia social pacífica, ordenada, tolerante, donde estén garantizados positivamente los derechos humanos, las libertades civiles, la seguridad pública y social. En un mundo cada vez más inseguro, inestable, en el que el reumbo parece que se ha perdido y la incertidumbre va en aumento, no se puede seguir pensando en reducir a su mínima expresión al gobierno y dejarlo todo a la iniciativa privada y las "leyes del mercado."  Precisamente el gobierno como ente directivo y coordinador de la acción colectiva del pueblo debe conducir el esfuerzo social sin demértito de la libertad individual y el respeto a la persona, que son dos valuartes del pensamiento liberal clásico. El Estado no puede prescindir del gobierno.  


Publicado por pedro_aureo @ 18:01
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